Universitarios ingeniosos elaboran yogur de yaca

UNA Emprendedores Yogur

Carlos L Monge B
prensa@perezzeledon.net

E
n su esfuerzo por ganar una buena nota en el Curso de Emprendedores, un grupo de estudiantes de la Universidad Nacional, Sede Región Brunca, podría haber iniciado una industria prometedora, por lo rentable y beneficiosa para la salud de los consumidores: yogur de yaca.

La yaca, panapén o jackfruit, como  se le conoce es, en Costa Rica, una fruta tan rara como su nombre y si se le valora por sus características, es hasta despreciable: verde cuando cele; marrón cuando madura; rugosa, algo deforme y hasta parece que tiene espinas, todo lo cual se suma a que difícilmente alguien se va a llevar una para la casa, si se toma en cuenta que el peso cada una anda entre los treinta y los cincuenta kilos. La yackfruit es la fruta más grande que existe en la tierra.

La yaca es la fruta más grande del mundo. (Imagen de anniesbacktoedeng).

La yaca es la fruta más grande del mundo. (Imagen de anniesbacktoedeng).

Pero su pulpa es un manjar, de un sabor que parece conjugar la sabrosura de varias frutas autóctonas juntas y de ella –ya de la pulpa o de las semillas- en la India y otros países del Oriente, se elabora toda una lista de alimentos que, dicho sea de paso, sirven de sustento a miles y miles de personas.

En Costa Rica, la “yackfruit” –parecida a la fruta de pan, pero de dimensiones “enormes”, es apenas conocida; pero en Pérez Zeledón es abundante, en la finca de un estadounidense residente en Barú. De ahí se proveerían, en principio, los estudiantes de la UNA que desarrollaron el proyecto de elaboración de yogur de yaca.

Wagner Núñez, uno de los estudiantes que participa en el proyecto, especifica que la idea de producir yogur de jackfruit se originó en como una incógnita por resolver, en un curso de Química Recreativa. Debido a la relación que tiene un pariente con el dueño de la finca donde se produce (y se pierde) la fruta, se plantearon la posibilidad de producir yogur.

Es fácil, dice Wagner: se calienta la leche a cuarenta grados, se le agregan las bacterias y después se le agrega el jugo de la fruta. Y así, experimentando, los estudiantes también llegaron a la conclusión de que podían elaborar yogur de otras frutas exóticas que se producen en Pérez Zeledón, como el mangostán, el santol y el mabolo… Y también de frutas autóctonas.

Wagner Núñez y Víctor Hugo Leiva, dos de los estudiantes que trabajan en el proyecto.

Wagner Núñez y Víctor Hugo Leiva, dos de los estudiantes que trabajan en el proyecto.

Luego, en el Curso de Emprendedores, se integraron al proyecto de investigación y experimentación cinco estudiantes de la carrera de Enseñanza de las Ciencias y una de Ingeniería de Sistemas.

Concluyeron en que es un proyectazo: pueden abastecerse de frutas –exóticas o vernáculas- que se desaprovechan, en Pérez Zeledón, y así generar una fuente de ingresos para los agricultores; estas frutas son orgánicas, enteramente libres de productos químicos y, de acuerdo con sus proyecciones de mercado (sacando los costos de materia prima, servicios públicos, mano de obra, etc.) pueden legar al consumidor con un producto inmensamente más barato que el que producen las grandes empresas de derivados lácteos.

Y una anécdota: El proyecto fue presentado durante la I Feria de Emprendedores (celebrada en el gimnasio de la UNA campus Pérez Zeledón, el pasado lunes, 25 de mayo de 2015)  por cuatro de los seis estudiantes que formaron parte del grupo. Dos de ellos, a unos meses de graduarse, no pudieron asistir a la Feria, porque ya están trabajando.


29 mayo, 2015

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