Una violencia con nueva máscara azota a las generaleñas

Más de 400 personas han pedido ayuda en la Casa de la Mujer. ¿Cuántas callan?

Carlos Monge
prensa@perezzeledon.net

C
ontra el criterio de que Pérez Zeledón es una comunidad apacible, apenas salpicada por resquemores deportivos y disputas en el Concejo, existen razones para pensar en que hay un significativo porcentaje de generaleños que son altamente violentos.

Más de cuatrocientas personas han acudido a la Casa de la Mujer, a lo largo del presente año, 2014, a solicitar ayuda, para enfrentar manifestaciones de violencia que ya no sólo se expresan en la agresión abierta o la típica desautorización sicológica, sino en la denominada “agresión patrimonial”.

No parece, pero en Pérez Zeledón hay mucha violencia.

No parece, pero en Pérez Zeledón hay mucha violencia.

Ya las personas (no solo los hombres) no golpean tanto a sus víctimas, porque saben que dejan evidencia que los puede conducir a la cárcel y, en su lugar, optan por dejarlas sin recursos económicos para sus gastos, inclusive para su alimentación; y, en actitudes aún más criminales, las despojan de sus propiedades. Esta es una forma de violencia más disimulada, a los ojos de la ley, pero igualmente devastadora.

Kristel Chacón González, coordinadora de la Casa de la Mujer, cita como ejemplo un grupo de diez personas a las que le correspondió atender: De diez, siete estaban sufriendo violencia patrimonial. Ante la escasez de dinero, toman la decisión de salir a buscar trabajo, y en su lugar encuentran una sentencia brutal: “Si se quiere liberar, vaya, trabaje y se hace cargo de sus gastos”.

En su lugar, el hombre se ocupa de sus cosas personales y se desentiende de toda responsabilidad con la familia. Y aunque no medie la violencia física, en un caso como estos, la violencia sicológica siempre está presente.

Se realizan campañas contra la violencia, pero los resultados son inciertos.

Se realizan campañas contra la violencia, pero los resultados son inciertos.

¿Qué les queda, a las personas agredidas? Pueden acudir a la Casa de la Mujer, donde van a recibir apoyo emocional y asesoramiento legal. Si las circunstancias lo exigen, y lo que corresponde es la separación, la persona agredida deberá ir al Juzgado, poner la denuncia y solicitar protección.

Cuatrocientas personas atendidas en la Casa de la Mujer; y otras en lista de espera. Catorce grupos de mujeres, a lo largo del año, sin tomar en cuenta las que nunca van a adoptar una iniciativa para liberarse, porque, de hacerlo, quedarán en la más absoluta indefensión económica.

Esta es parte de la labor que viene realizando la Casa de la Mujer, una organización no gubernamental que trabaja exclusivamente con personal voluntario.

A lo largo del presente año ha brindado atención a unas mil mujeres, a través de diversos programas, también orientados hacia la alfabetización y la educación básica; la protección de la niñez; el fortalecimiento y el emprendedurismo.


20 octubre, 2014

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