Una receta mágica para triunfar el 2 de febrero

Geisel Monge, Hogar de Ancianos.

Carlos Monge
prensa@perezzeledon.net

S
i no tiene definido el candidato por quien va a votar, todavía le queda la receta mágica de doña Carmen Hernández –una veterana de mil batallas- para que se sienta feliz al finalizar el conteo del próximo dos de febrero de 2014: Ir con el que que gane.

Doña Carmen Jiménez: "Si gano gano y si pierdo pierdo".

Doña Carmen Jiménez: “Si gano gano y si pierdo pierdo”.

Afirma que ella siempre gana; y el principio es sencillo: “Si gané gané y si perdí perdí; en la política hay que ser firme”, expresa reiteradamente esta jovial y simpática mujer, de casi 105 años de edad, que acudirá a la urna electoral que el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) va a ubicar –como lo ha hecho durante las últimas elecciones- en el Hogar de Ancianos Monseñor Delfín Quesada Castro, en Daniel Flores de Pérez Zeledón.

“¿Cuántos (candidatos) hay?”, pregunta. Ella, como un buen porcentaje de los 78 residentes del Hogar de Ancianos (en su mayoría con edades que oscilan entre los 80 y los cien años) tendrá la oportunidad de ejercer el voto en el propio recinto donde vive. No tienen que levantarse temprano; no hay filas; y no tienen que desplazarse a otras comunidades.

Ni importa, tampoco, si algunos, en venerable confusión, salen a votar por don Pepe Figueres, Calderón Guardia o el mismísimo León Cortés; o si alguno –como ha ocurrido- solicita a los miembros de mesa que le indiquen cuál es “el que está más a la izquierda”, para ponerle el dedo. La Constitución Política les garantiza el mismo derecho que pueda tener el más entendido, estudiado y preclaro de los electores.

Los ancianos podrán votar en el propio Hogar.

Los ancianos podrán votar en el propio Hogar.

Doña Carmen Hernández, oriunda de San Ramón y madre de un solo hijo, cumplirá 105 años el 12 de junio. Se le nota saludable; se moviliza en trayectos cortos por sus propios medios; acompaña con risas con sus comentarios de elogios generosos.

Aunque no recuerda por quién votó la primera vez porque, a fin de cuentas, según sus palabras, “eso fue hace más de diez años”. Como doña Carmen, en Costa Rica hay 513 ciudadanos registrados en el TSE, con edades de cien años o más. En el Hogar Monseñor Delfín Quesada sólo la acompaña otra residente de cien, pero que no se encuentra bien de salud.

De la conversación con doña Carmen queda un inconveniente: no fue posible, a ciencia cierta, saber cómo se llama el candidato que va a alcanzar la Presidencia de la República, ni el color de su bandera, que según ella comenta, “nunca se debe cambiar”.

Pero queda una enseñanza: el ánimo de doña Carmen desvirtúa cualquier argumento abstencionista para no salir a votar el próximo dos de febrero.


23 enero, 2014

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