Una carreta/ambulancia en la próxima Semana Cívica

Ordeñar vacas exige  habilidad.

Carlos Monge
prensa@perezzeledon.net

L
a Décimo Quinta Semana Cívica Rescate de Valores, un evento organizado por la Asociación de Inquilinos del Mercado y la Terminal de Buses de Pérez Zeledón, previsto para la semana comprendida entre el 9 y el 14 de setiembre, traerá a recuerdo dos retazos más de la historia generaleña desaparecidos desde hace ya muchas décadas.

Uno es la exhibición de un aserradero primitivo, constituido por un camastro y una enorme y pesada sierra de mano, y el otro una carreta/ambulancia, a la manera en que los ancestros transportaban a las mujeres que iban a dar a luz o a las personas que estaban enfermas, cuando en el Valle de El General aun no existían los vehículos automotores.

Picando leña, uno de los concursos de la Semana Cívica.

Picando leña, uno de los concursos de la Semana Cívica.

La Semana Cívica se viene celebrando en la ciudad cabecera de Pérez Zeledón por los días en que el país conmemora el nacimiento de la República de Costa Rica (15 de setiembre) como una forma de recordar, también, el traslado del mercado que funcionó en lo que hoy es el Complejo Cultural, a un moderno y confortable edificio ubicado 100 metros al sur del parque de San Isidro.

Desde su inicio, la Semana Cívica ha incorporado a la celebración diversos eventos asociados a la conquista y colonización del Valle, que fueron determinantes para la supervivencia y superación de los modestísimos habitantes de finales del siglo antepasado y principios del pasado.

Con la iniciativa de Jorge Arturo Monge Agüero, la Asociación,  la Municipalidad y muchos fundamentales colaboradores, han hecho posible, durante los años anteriores, recordar cómo los agricultores de entonces utilizaban pilones para descascarar el arroz que les servía de alimento; cómo era que fabricaban  -en trapiche de bueyes, cuando los hubo,  el dulce para la bebida que les daba energía; cómo se abastecían de combustibles, para preparar los alimentos, picando y apilando leña de buena madera seca.

Jorge Arturo Monge Agüero, presidente de la Asociación de Inquilinos, y José Campos Fernández, administrador del Mercado, afinan los detalles de la Semana Cívica.

Jorge Arturo Monge Agüero, presidente de la Asociación de Inquilinos, y José Campos Fernández, administrador del Mercado, afinan los detalles de la Semana Cívica.

Se ha incorporado a la actividad la exhibición de viejos instrumentos que sirvieron para elaborar la masa de las tortillas, dar el punto de tueste al café, cocinar los alimentos, planchar la ropa; y el adorno de las instalaciones con las benéficas plantas de banano, yuca, café y frijoles, entre otros, que durante años fueron la base de la alimentación.

En todas estas actividades, la comisión organizadora ha puesto principal atención a la participación activa de los habitantes, que acuden a involucrarse en concursos de ordeño y picar leña, por ejemplo, y también a disfrutar la música de cimarrona y de trío, la alegría de las mascaradas, el desfile de carretas… La Semana Cívica es todo un acontecimiento.

La Semana Cívica da amplia participación a los generaleños.

La Semana Cívica da amplia participación a los generaleños.

Las novedades concebidas para la próxima Semana Cívica serán sorprendentes. Basta con imaginar el aserradero que los pioneros debieron instalar junto a las trozas de madera: la tuca se subía sobre la plataforma de un camastro: arriba un hombre, abajo el otro, deslizaban la pesada sierra hacia arriba y hacia abajo, durante agotadoras jornadas de horas y días, hasta darle a la troza una forma cuadrada menos pesada y más fácil de transportar en la carreta.

Y serán conmovedoras. Una carreta/ambulancia: un cuero amarrado abajo, a los parales, para amortiguar los golpes y los saltos secos de la carreta, y otro cuero arriba, a la manera de un toldo, para evitar que la mujer y el bebé, de regreso a al hogar  tras el sublime paso por la casa de la partera, sufrieran las inclemencia del sol o de las lluvias.

Todo eso, y muchas cosas, sin olvidar los trajes… y el fogón, que no podía ser de piedra viva, para evitar que el calor la hiciera disparar astillas que hasta podían ser mortales.


23 agosto, 2013

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