Un flechazo al corazón: las velas aromáticas

Decovelas

Carlos L Monge B
prensa@perezzeledon.net

E
n un evento anual como la Feria Brunca Emprende es difícil no detenerse a aspirar las fragancias que, desprendidas de un stand, causan un efecto mágico en los transeúntes: las velas aromáticas que se producen en Pérez Zeledón.

Pero además de aromáticas, estas velas que ofrece Anny Mora son sorprendentes obras de arte, algunas multicolores, forjadas en moldes, y otras talladas a mano con un gusto y un talento exquisitos, como producto de horas y más horas de trabajo.

Anny aprendió por hobby y montó una industria.

Anny aprendió por hobby y montó una industria.

Las hay de múltiples diseños y técnicas: velas tradicionales, pantallas, en gel, en bambú, en frascos…  todas aromáticas, con el fin de decorar la casa, la oficina, rendirle culto a la Virgen, darle glamur a un matrimonio y distinción a una celebración de cumpleaños, o a darle a una cena un toque romántico que nadie olvidará.

Por supuesto que un producto de tanto refinamiento y laboriosidad tiene su costo (las hay de hasta 15 mil colones); pero entre ellas destacan las pantallas, que embellecen y aromatizan el ambiente, mediante velitas comunes intercambiables.

La empresa Decovelas funciona en un taller situado en la Ciudadela Ocho de Mayo, en el barrio El Hoyón, de San Isidro de El General. La joven emprendedora se inició en el arte hace seis años –en 2009- desde que tomó por  hobby un curso que se estaba impartiendo en Heredia.

Todo un abanico de velas decorativas y aromáticas.

Todo un abanico de velas decorativas y aromáticas.

Anny descubrió que la actividad podía ser rentable, debido a que en Pérez Zeledón no existe otra fábrica de velas, y las comenzó a producir para la venta, con un éxito comprobado que la llevó a especializarse en una actividad refinada y que ella está dispuesta a compartir con otras muchas personas.

De hecho, desde hace tres años comenzó a impartir clases –jornadas diarias, de lunes a viernes, para la fabricación de velas, en su taller de El Hoyón. Y cuando un grupo de mujeres se organiza, ella se desplaza hasta su comunidad para compartir lo aprendido.

También se convirtió en la proveedora de una materia prima que importa de Heredia o San José: la parafina, la mecha, los colorantes, los aromas, los aditivos.

Su clientela es excelente, asegura Anny. Por esa delicadeza característica del género femenino, son las mujeres las que más sobresalen en la creciente clientela de Decovelas; pero también hay hombres que agregan –regalando o agregando una vela-  un toque de distinción a una celebración especial o a mejorar el ambiente de oficina.


3 mayo, 2015

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