Tribunales consideran innecesaria detención de chofer del atropello

Familiares del fallecido.

Carlos Monge
prensa@perezzeledon.net

A
unque, a la vista de todos, parece que el conductor del automóvil que el domingo 10 de febrero de 2013 chocó contra una motocicleta, en la salida norte de San Isidro de El General, causando el fallecimiento de un joven y lesiones graves a su novia, conducía irresponsablemente, los tribunales de justicia están obligados a demostrar los hechos de manera científica.

Hay diferentes circunstancias que se vuelven contra el conductor del vehículo que chocó contra la motocicleta, como que iba haciendo un adelantamiento al entrar a una curva y que tiene un largo historial por infracciones a la Ley de Tránsito. Se dice, inclusive, que conducía bajo los efectos del licor y que hizo intentos de alterar la escena del accidente, pidiéndole al conductor de una grúa que remolcara su vehículo.

Aun así, tras unas horas de indagatoria, las autoridades judiciales de Pérez Zeledón lo dejaron que se fuera. Esta libertad, condicionada  al cumplimiento de requisitos que a los parientes de las víctimas parecen mínimos y complacientes, causó la ira de familiares y amigos, quienes se presentaron ayer en los tribunales de justicia a solicitar que decretaran una orden de prisión preventiva de seis meses.

Los manifestantes, entre los que estaban el padre y hermanos del joven fallecido y compañeros de estudios del joven estudiante se mantuvieron a lo largo de unas tres horas frente al edificio de los tribunales, en San Isidro.

Una representación de ellos se entrevistó con funcionarios de los tribunales, quienes les explicaron que la prisión preventiva no se debe entender como una sanción, sino como una medida cautelar para evitar que una persona denunciada vaya a obstaculizar el proceso de justicia dándose a la fuga o tratando de alterar los hechos.

Una explicación

Los funcionarios judiciales explicaron que no era el caso del conductor del vehículo, de apellido Barrantes, porque se trata de una persona reconocida, con residencia establecida y trabajo estable, comentó Kari Navarro, hermana del fallecido. Aquí, además,  la evidencia del accidente es abundante.

El accidente ocurrió a dos kilómetros al norte de San Isidro, frente a la soda Popeye, en la tarde del domingo tras anterior. Hugo Alberto Navarro Soto y su novia, Karla Mora Araya, acababan de salir de la casa, situada cerca del mirador La Torre, con el fin de comprar golosinas en el supermercado San Luis. El vehículo de Barrantes, que todavía iba adelantando al entrar a la curva, los golpeó con tal fuerza, que el muchacho sufrió lesiones que le causaron la muerte en el mismo lugar del choque y la muchacha  sufrió golpes de gravedad. Ayer lunes fue trasladada a la sala de cuidados intensivos del hospital Dr. Fernando Escalante Pradilla.

La fatalidad causó consternación entre los parientes y amigos de la pareja que viajaba en la motocicleta. Hugo contaba con apenas 23 años de edad y estaba estudiando en la Universidad de Costa Rica; ella tiene 27 años.

Datos suministrados por el diario Extra indican que Barrantes, el conductor del automóvil, tenía registradas 18 infracciones de tránsito, entre ellas  cuatro por irrespeto a señales de tránsito, tres por conducción temeraria, tres por accidentes, dos por licencia vencida, dos por no ponerse el cinturón, dos por no portar los dispositivos de seguridad.

¿Usted qué opina de la decisión judicial? ¿Está de acuerdo? Sus comentarios en el espacio de abajo.


19 febrero, 2013

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