Tres horas de bloqueo en San Isidro

Porteadores

Carlos Monge
prensa@perezzeledon.net

U
nos treinta porteadores de Pérez Zeledón bloquearon el ingreso a San Isidro de El General, en el poblado de San Rafael Norte, durante algo más de dos horas y media, sumándose de esa manera a las manifestaciones que sus similares realizaron en otros 75 puntos estratégicos del país.

Las manifestaciones comenzaron en San Isidro cerca de las ocho de la mañana de hoy jueves cuatro de abril de 2013 y se prolongaron hasta las once y treinta, hora en que los porteadores dieron por terminada la manifestación.

¿Violencia en San Isidro? ¡Nooo!

¿Violencia en San Isidro? ¡Nooo!

Los porteadores, todos integrados en la Unión Nacional de Transportes del Sur (Unaporte) tuvieron como punto de encuentro el cruce del Brasilia, en la salida sureste de San Isidro y luego se desplazaron hasta la salida noroeste, donde se estacionaron durante media hora, entre la entrada al Liceo Unesco y la gasolinera Gasotica.

Aquí, algunos de ellos se ubicaron a doble carril durante algunos minutos, por lo que oficiales de la Fuerza Pública y el Tránsito desviaron el fluido de vehículos hacia una calle alterna que comunica el barrio Liceo Unesco con la carretera interamericana.

Pero esta circunstancia llevó a los porteadores a desplazarse a unos cinco kilómetros más arriba y a bloquear el paso, en San Rafael Norte. Ahí estuvieron durante algo menos de tres horas y si bien lograron llamar la atención –que era su objetivo- no causaron un trastorno importante, por el reducido tránsito actual de vehículos por la interamericana.

En Pérez Zeledón solo participa un pequeño grupo de las personas que se dedican a brindar el servicio, porque las iniciativas las ha llevado Unaporte (automóviles anaranjados) y porque la mitad ellos (los de Unaporte) y la inmensa mayoría de los que forman parte de las otras empresas no tiene documentos más o menos actualizados que los respalde en su actividad.

Los oficiales de Tránsito y la Fuerza Pública. Básicamente, acto de presencia.

Los oficiales de Tránsito y la Fuerza Pública. Básicamente, acto de presencia.

Además de Unaporte, en Pérez Zeledón existen “Corporación Pura Vida” (automóviles blancos) y “San Jorge” (automóviles amarillos), a las cuales se unieron algunos propietarios de vehículos de otra organización, ya desaparecida, que se distinguía por sus automóviles de color azul.

Lo que quieren los porteadores –que en otros lugares del país si causaron todo un contratiempo a la colectividad- es que el Gobierno les resuelva su situación jurídica. Llevan años de papeleos y promesas de que se les va autorizar para que trabajen, pero no les llegan los permisos definitivos ni las placas, para brindar el denominado “servicio especial de taxi” o “See-taxi”.

La piratería, como se le llama al ejercicio de transporte de personas a escondidas, comenzó en los años 90 en San José y desde hace tres años se vienen dando gestiones para la legalización de las condiciones laborales de algunos de ellos.

Pero el conflicto, más que jurídico, es de carácter político. Si el Gobierno concede los permisos, los taxistas concesionarios (de taxis rojos) reaccionan porque les están quitando espacio en un oficio decadente. Y si le cierran las puertas a los piratas, lo que está haciendo es enviar para sus casas a miles de hombres y mujeres capaces de hacer cualquier cosa, en aras de mitigar las necesidades de ellos y de sus hijos.


4 abril, 2013

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