También en Pérez Zeledón cae la producción de miel

Apicultura Pérez Zeledón

Carlos Monge
prensa@perezzeledon.net

P
érez Zeledón, tardío receptor de los grandes cambios sociales y económicos que se producen en el mundo, no parece ajeno, tampoco, a los dramáticos giros biológicos que se están dando en  torno a la producción apícola.

En Pérez Zeledón, la actividad sólo tiene una importancia marginal, en la economía generaleña, porque de ella dependen apenas unas decenas de familias; pero son las abejas las que polinizan las plantas y, por reiterada queja de los apicultores, se sabe que  las abejas están desapareciendo. Y las abejas son las principales polinizadoras del frijol, el maíz, el café y otros cultivos agrícolas que sí tienen una importancia vital para un alto porcentaje de la población.

La producción de miel de abeja tampoco es de gran relevancia en el territorio nacional. Al menos así se desprende de un estudio realizado por Karina López Porras, de la Dirección de Inteligencia Comercial  de la Procuradora de Comercio Exterior (Procomer), según el cual  “Costa Rica prácticamente no tiene participación alguna como exportador de miel de abeja”.  Los principales productores centroamericanos son Guatemala y El Salvador.

Una perspectiva diferente es planteada por Marvin Barquero, en un artículo del periódico La Nación, según el cual Costa Rica tiene unas 40 mil colmenas, de las cuales seis mil se utilizan exclusivamente para el servicio de polinización de cultivos como melón, sandía, chayotes y ornamentales.

Reproche entre potencias

Costa Rica produce poca miel de abeja.

Costa Rica produce poca miel de abeja.

La producción en las otras 34 mil colmenas fue de unos 748 kilos en 2010, con el inconveniente  de que la cifra alcanzada fue prácticamente igual a la que se logró tres años antes, con la cuarta parte de las colmenas.

Aunque los académicos de la apicultura prefieren evadir el tema, en Pérez Zeledón, la desaparición manifiesta de las abejas es causa de interés, no sólo en Costa Rica, sino entre potencias mundiales. La muerte masiva de abejas se está dando en todo el mundo y ha causado preocupación en Sudamérica y airadas protestas en Rusia y otros países europeos.

Un reciente artículo de ECO portal.net, reproducido en Facebook por la Cámara de Comercio y Agricultura de Pérez Zeledón,  trata sobre la angustia que están viviendo los apicultores del gigante europeo, tanta que el presidente Vladimir Putin dio un ultimátum a los Estados para que disponga medidas contra las empresas que puedan estar causando la muerte masiva de abejas.

Monsanto “descubre” un “virus”

Colmena en Buena Vista Rivas, Pérez Zeledón.

Colmena en Buena Vista Rivas, Pérez Zeledón.

En Pérez Zeledón, los apicultores manejan la versión de que la producción de miel está bajando a niveles dramáticos debido a la desorientación que sufren las abejas por causa de las ondas que emiten los teléfonos celulares. En Rusia se manejan datos que revelan que debido a la pérdida del sentido de la orientación, del total de abejas que salen a recoger la miel en las plantaciones a veces no regresa más que el seis por ciento.

Pero en otras latitudes el mal se está atribuyendo al desarrollo de los productos transgénicos. En Pérez Zeledón, la Municipalidad prohibió la experimentación con materiales biológicamente adulterados  y, más específicamente, la presencia de la multinacional Monsanto. Pero una denuncia en el sentido de que aquí se vienen produciendo cultivos transgénicos desde hace algunos años fue “al cementerio de acuerdos municipales”.

El artículo de ECO portal.net revela un recurso de Monsanto relacionado con una vieja sabiduría china, según la cual compró la empresa Beeologics, que le ha permitido “demostrar” que la desorientación de las abejas no proviene de sus productos transgénicos, sino de un “virus”.

Pero ya sea por el “virus” “descubierto” por una subsidiaria de Monsanto o por la invasión de los celulares al espectro, la desorientación y consecuente muerte de las abejas parece convertirse en otro de los fenómenos mundiales que, aunque tardíamente, se suma a las calamidades propias de las campiñas generaleñas.


21 junio, 2013

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