Puentecillo pone en jaque la capacidad administrativa

En la foto de entrada: Un sector del barrio El Pocito se inunda cada vez que llueve fuerte.

Carlos Monge
prensa@perezzeledon.net

S
i la disputa entre dos inquilinos del Mercado Municipal ha puesto en vilo la capacidad gerencial de las últimas administraciones municipales, un conflicto que se presenta en el aparentemente apacible barrio El Pocito, en San Isidro de El General, no va a tener soluciones de naturaleza humana.

Significa, en otros términos, que habrá que esperar una crecida del río Jilguero, con las consecuencias que pueda traer, para que se activen los protocolos gubernamentales que permitan determinar a cuál institución pública es a la que le corresponde buscar las soluciones y cuál es la culpable de no accionar a tiempo.

Lo del Mercado, que se ha prolongado durante años, es una riña que se origina en la simple y usual disputa que se puede dar por monopolizar clientes, originada en de las veintitantas sodas donde venden casados, empanadas, sánguches y algo más de lo mismo. En El Pocito está de por medio la posibilidad de dormir con los ojos cerrados –en tiempos de lluvias- y la integridad de una cantidad importante de familias.

Un puentecillo taponea el río Jilguero y las aguas se desbordan hacia la barriada.

Un puentecillo taponea el río Jilguero y las aguas se desbordan hacia la barriada.

La situación que se presenta en El Pocito se origina en dos contradicciones. Una es que cuando llueve fuerte, un sector del barrio se anega, debido a una canalización del río y un puentecillo de no más de diez metros que obstaculiza el curso del río, construidos ambos al mejor criterio de los dueños de un par de propiedades.

La canalización fue un corte recto zanjado entre dos recodos, justamente donde existía una poza pequeña y profunda, a la que se llamaba El Pocito. El canal cumplió dos funciones: permitió desaguar la poza para evitar un eventual peligro a una casa construida en una especie de islote y, al mismo tiempo, desestimular la visita de la gente que llegaba en los veranos.

Con la construcción del canal, el agua ahora corre con más fuerza en dirección a la barriada que se fue formando más abajo. Pero a ese inconveniente se sumó otro: el dueño de una casa edificada al otro lado del río construyó un puente que taponea el río durante las crecidas, con lo cual el agua se desborda hacia un sector del barrio El Pocito.

Es una incomodidad  –y así lo ha hecho saber reiteradamente el Comité de Vecinos, desde hace ya varios años- para una parte del vecindario; pero también evidencia el peligro en que se encuentran las casas construidas junto al cause. El peligro de construir junto en áreas de alto riesgo siempre existió, pero se agrava ahora por la velocidad que toman las aguas debido al canal.

Casas en un sector de riesgo. Debido a la construcción de un canal, ahora el agua toma más velocidad.

Casas en un sector de riesgo. Debido a la construcción de un canal, ahora el agua toma más velocidad.

Durante los últimos años, las instituciones han tratado de reducir peligro, si no de disimularlo, dragando del río y construyendo muros de piedra, pero las inundaciones no disminuyen, porque lo fundamental es que el puentecillo bloquea el curso del agua, al punto de que en algunas ocasiones le pasa por encima.

Y nadie puede o quiere cargar con el problema. La Alcaldía argumenta que no puede intervenir el río donde manda la Secretaría Técnica Nacional Ambiental (Setena); Setena dice que el problema es de la Municipalidad o del Ministerio de Transportes (MOPT); el MOPT alega que es de la Municipalidad; todos juntos dicen que es de la Comisión Nacional de Emergencia y ésta dice que no es su problema mientras no haya un decreto de emergencia.

Una denuncia en ese sentido y una solicitud de ayuda fueron presentadas por representantes del Comité de Vecinos –adscrito a la Asociación de Desarrollo del barrio San Andrés- ante el Concejo de Pérez Zeledón, a finales del recién pasado mes de marzo de 2013.

Pero, básicamente, el problema radica en que hay que demoler el puentecillo, y pobrecito el que lo construyó.

 

En la foto de entrada: Un sector del barrio El Pocito se inunda cada vez que llueve fuerte.


14 abril, 2013

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