Productores se preguntan si vale la pena una bandera azul

Bandera Azul Ecológica por Adaptación al Cambio Climático.

Carlos Monge
prensa@perezzeledon.net

Tras cumplirse el segundo año en que reciben el certificado de Bandera Azul Ecológica, en la modalidad de adaptación al cambio climático, los productores se preguntan si están recibiendo algún beneficio a cambio del esfuerzo que están haciendo.

Consideran que no hay una distinción en los anaqueles ni un reconocimiento económico en el mercado de sus productos ecológicos, en relación con la producción tradicional desarrollada a espaldas de la protección al medio ambiente.

Productores conservacionistas y funcionarios del MAG.

Productores conservacionistas y funcionarios del MAG.

Pero el ingeniero Mario Chávez, del Ministerio de Agricultura y Ganadería e impulsor del Programa, explica que más allá del beneficio diferenciado, lo que deben observar los productores es que el mercado es cada vez más exigente y que, si no producen con calidad, pueden irse marginando.

Entre los miles de agricultores de la Región Brunca hay veintiséis involucrados en el programa Bandera Azul Ecológica y de ellos hay siete que ya la obtuvieron. Y ante un llamado del MAG para que acudieran a un conversatorio, hoy, nueve de setiembre de 2014, en San Isidro de El General, llegaron cinco.

En el convivio también participaron extensionistas de la Dirección Regional Brunca del MAG y representantes del sector empresarial, a través de la Asociación Empresarial de Desarrollo y lo que se quería, básicamente, era escuchar sus experiencias y puntos de vista acerca del programa, la comercialización de sus productos y sus necesidades.

Manfred Kooper, de la Agencia Empresarial para el Desarrollo.

Manfred Kooper, de la Agencia Empresarial para el Desarrollo.

No parecen estar conformes. Para obtener el certificado, otorgado por el MAG, los agricultores deben cumplir con una serie de requisitos relacionados con la protección del agua, la conservación del suelo, el uso de agroquímicos, el manejo y reciclaje de desechos orgánicos, el seguimiento dinámico del cuaderno de nuestra finca y la gestión ambiental.

Chávez reconoce que la producción agrícola y agroindustrial es difícil, aún para los que no implementan procesos conservacionistas. Pero estima que la inquietud de los productores sobre la rentabilidad de sus productos es apenas una suposición, porque no han llegado a desarrollar un sistema de cálculo.

No se sabe cuánto cuesta producir un kilo de café o de rambután; y este es un conocimiento al que los productores deben llegar (pueden hacerlo con la ayuda del denominado “Cuaderno de nuestra finca”, que el MAG les proporciona) para defender su posición ante los comerciantes.
De momento, los agricultores y agroindustriales deberán continuar con el proceso, en el entendido de que los mercados nacionales van a optar, cada vez más, por los productos de alta calidad, y de que se están abriendo camino hacia un mercado internacional rentable cada vez más exigente.


9 septiembre, 2014

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