Precaución: los roba carros también aumentan las revoluciones

Retén policial en Pérez Zeledón.

Carlos Monge
prensa@perezzeledon.net

E
l aumento de la vigilancia policial que se percibe en el Gran Área Metropolitana, durante los agitados meses de diciembre, genera, irremediablemente, el desplazamiento de los ladrones hacia las ciudades pequeñas y las comunidades rurales, como las de Pérez Zeledón.

Estas circunstancias, también deben obligar a los habitantes de las comunidades tradicionalmente pacíficas a aumentar las medidas de precaución. Es característico de los meses de diciembre, cuando llega al tope el dinero circulante, que se disparen los hurtos y los timos; pero, por tratarse de un mes de intensa actividad en que las personas acuden a celebraciones o de compras, también aumentan los robos en viviendas y en vehículos.

Alguien debe quedar cuidando la casa, cuando se sale a un evento en la ciudad.

Alguien debe quedar cuidando la casa, cuando se sale a un evento en la ciudad.

Las advertencias sobre la necesidad de aumentar las precauciones son reiterativas, cada temporada de vacaciones o época de Navidad, y no varían, como no sea que los delincuentes introduzcan alguna novedad al modus operandi, como, en este caso de diciembre de 2014, el timo de la llanta desinflada.

Los ladrones vigilan a las personas que ingresan a los bancos y cuando identifican a su víctima, le desinflan una llanta a su vehículo. Y cuando la persona baja a cambiar la llanta, aparecen falsos samaritanos que, muy amablemente, llegan a ayudarle. Uno le ayuda a cambiar la llanta, mientras el otro está sacando las cosas de valor que hay en el vehículo.

Todo esto ocurre con una sutileza tan grande, que la víctima no llega a darse cuenta hasta cuando los ladrones han desaparecido.

El robo de vehículos

El robo de vehículos también se vuelve característico en sectores alejados de la capital, como ocurrió en la noche del miércoles, mientras los cuerpos de seguridad concentraban la atención en proteger a la multitud que se concentró en el parque de San Isidro de El General para disfrutar las presentaciones de la noche cultural.

El vehículo robado a Zaida Marín.

El vehículo robado a Zaida Marín.

Los ladrones se llevaron el carro de Zaida Marín, una dirigente comunal de San Gerardo de Rivas estrechamente vinculada con la Carrera Internacional Campo Traviesa al Cerro Chirripó. Lo dejó estacionado cerca de la estación de bomberos.

¿Qué ocurre en este caso? Es difícil saber cuánto tiempo tuvieron los ladrones para entrar al carro, arrancarlo y desaparecer; pero en el momento en que recibieron los primeros informes, se giró un comunicado a los puestos de vigilancia que la policía tiene ubicados estratégicamente (en este caso en las salidas de Pérez Zeledón) con las características del vehículo, conforme lo explica Reinaldo González, director regional de la Fuerza Pública.

Todos los vehículos de características parecidas son sometidos a revisión, a partir de entonces, en los retenes policiales de todo el país. Se constata, por ejemplo, que los documentos de cada vehículo correspondan a los números que llevan impresos en el chasís, explica González.

A partir de ese momento, también, los datos correspondientes al vehículo robado se incluyen en una “lista criminal” que la policía maneja, compuesta por un promedio aproximado de treinta vehículos, según informes actualizados día a día, robados en Costa Rica.

Reinaldo González, director regional de la Fuerza Pública.

Reinaldo González, director regional de la Fuerza Pública.

En Pérez Zeledón son más bien raros los robos de vehículos, si se compara la incidencia con lo que ocurre en el Valle Central; pero es un delito del que no ha estado exento a lo largo de los años. De acuerdo con estadísticas citadas por el director regional de la Fuerza Pública, el porcentaje de recuperación de vehículos robados en Pérez Zeledón ronda el 70 por ciento.

La posibilidad de recuperación de un vehículo robado, esto sí, depende principalmente de que se le pueda detectar en un retén o de que –como ocurre muchas veces- los ladrones lo dejen abandonado en alguna calle poco transitada.

De ahí la necesidad de que las personas aumenten las medidas de precaución: que lo dejen bien cerrado, en un lugar preferiblemente vigilado; que le instalen una alarma que se active cuando algún extraño le causa movimientos bruscos…, dice González.

Estas medidas de precaución son importantes, en un cantón caracterizado porque el grueso de los habitantes siguen dejando sus vehículos en galeras apenas techadas, muchas veces alejadas de sus casas y sin una alarma que se active cuando un ladrón intenta llevárselo o, simplemente, tacharlo.


6 diciembre, 2014

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