Por peleas de gallos se libra intensa batalla en Pérez Zeledón

Fuerza Pública Galleras

Carlos Monge
prensa@perezzeledon.net

E
l Servicio Nacional de Salud Animal (Senasa) y los organizadores de peleas de gallos, que tanto organizan eventos públicos como clandestinos, como para adultos y para niños, libran una intensa batalla en Pérez Zeledón.

Veintidós galleras han sido clausuradas desde que en 2009 fue demolida la gallera “Yucatán”, en Pedregoso, un barrio situado al oeste de la ciudad de San Isidro de El General. Las tres últimas galleras fueron clausuradas la semana pasada en San Antonio de Rivas, La Fortuna de San Pedro y San Ignacio de Cajón, informó ayer el doctor Roberto Carranza, director regional de Senasa.

La batalla se libra en todos los niveles, desde los lugares recónditos donde se instalan redondeles improvisados construidos con bambú y protegidos con toldos hasta los mismísimos tribunales de la jurisdicción contencioso administrativa, donde los dueños pretenden cobrar daños y perjuicios por la destrucción de una gallera.

En los cafetales; en los charrales; en la montaña, de la manera clandestina en que funcionan de las sacas de guaro, los galleros  animan las actividades con ventas de licor, puestos de comidas y las consabidas apuestas.

Lo están haciendo a contrapelo de la legislación vigente. La Ley de Salud Animal establece sanciones de siete a cincuenta salarios base de un profesional con licenciatura universitaria (549 mil colones mensuales en el primer semestre de 2013) además de la contemplada en el Código Penal (artículo 307) por desobediencia a la autoridad.

Pero unos organizadores de peleas utilizan todos los recursos legales para contraatacar a las autoridades y otros utilizan los argumentos más chuscos, como  que los ingresos son para favorecer a una asociación de desarrollo comunal.

Antier, Carranza hacía frente a un juicio en el tribunal de lo contencioso administrativo porque le están cobrando daños y perjuicios, por un monto de 150 millones de colones, por la destrucción de la gallera Yucatán. En el ínterin, ya se había librado de una acusación presentada en el Ministerio Público por el delito de Abuso de Autoridad y de un recurso de amparo que conoció y rechazó la Sala Constitucional.

En todos los casos, los funcionarios de Senasa llegan reforzados por autoridades de la Fuerza Pública, el Ministerio de Salud y la Municipalidad y en el caso específico de las galleras clausuradas en Rivas, también lo hicieron respaldados por representantes del Patronato Nacional de la Infancia.

En una de las comunidades de Rivas donde se clausuró una gallera se estaba dando el caso de que el evento también estaba previsto para la participación de jóvenes y niños. Así lo argumentaron los organizadores, al explicarles a los funcionarios las razones por las que el cerco del redondel tenía tan baja altura.

Aunque, a título general, estas competencias no proveen a los dueños de los animales más riquezas que las que obtuvo el viejo que tuvo que dedicarse a las peleas de gallos para no morirse de hambre, porque no le llegaron a aprobar la jubilación (“El coronel no tiene quién le escriba”, García Márquez) las actividades son toda una industria que prevé –aún se trate de una gallera instalada en una hondonada- áreas para jueces, calzadas, graderías, palcos, pizarras…

Y los organizadores se tratan de defender (del mandato de las leyes) como si se les estuviera privando del más sagrado de los derechos. Los de La Fortuna de San Pedro ya presentaron un recurso de revocatoria, contra el cierre ordenado por Senasa, avalado por Salud y atestiguado por la Fuerza Pública.

 

Foto de Senasa, publicada por “El Periódico”.


22 marzo, 2013

Anúnciate Gratis