Plasmarán el retrato de Dorotea la lotería nacional

Dorotea Mora

Carlos Monge
prensa@perezzeledon.net

U
n retrato pintado por el mundialmente reconocido, Fabio Herrera, plasmará en la edición de la lotería nacional del próximo dos de marzo de 2014, un reconocimiento a Dorotea Mora Quirós, la célebre mujer que sirvió a las comunicaciones entre los residentes generaleños y sus familiares del Valle Central, a principios del siglo pasado.

Una celebridad con dotes de heroína.

Una celebridad con dotes de heroína.

A Dorotea se le volvió a confiar la alta responsabilidad de ser depositaria de las heroínas que contribuyeron a forjar lo que hoy es el Valle de El General, durante un homenaje celebrado ayer, domingo 26 de enero, en la casa de ANDE, en San Isidro de El General.

Este nuevo reconocimiento fue realizado por iniciativa de la regidora Kemly Jiménez Tabash, avalada y gestionada por la diputada Xinia Espinoza Espinoza. Con anterioridad, Dorotea había recibido el mérito de ocupar un espacio en la galería de generaleños célebres de la Municipalidad de Pérez Zeledón.

A la actividad de ayer fueron invitados los descendientes de Dorotea, así como destacadas personalidades intelectuales de alguna manera vinculadas con el Valle de El General, como el abogado y sociólogo Daniel Camacho y el periodista y escritor Miguel Salguero.

Camacho, hijo de un empresario establecido en San Isidro y actor trascendental durante la Guerra Civil de 1948 y Salguero, protagonista de la Batalla de San Isidro cuando apenas era un niño, coincidieron en destacar características y circunstancias que elevan a Dorotea a la condición de heroína.

En entrevista con Miguel Salguero, en su casa de lo que hoy es el barrio Dorotea.

En entrevista con Miguel Salguero, en su casa de lo que hoy es el barrio Dorotea.

El nombre de Dorotea alcanzó la máxima expresión en los años previos al arribo del servicio de transporte aéreo de pasajeros, en 1935, cuando las vías de comunicación entre los valles de El General y Central estaban limitados a trillos zanjados en las montañas de la cordillera de Talamanca, por el noroeste, y la Fila Costeña por el sur.  Por el sur, hasta el embarcadero de Uvita, de ahí a Puntarenas por lancha y de allá hasta San José en carreta.

Se dedicó al transporte de productos agrícolas generaleños hacia Uvita y de productos “de la civilización” a su regreso, por caminos en que –menciona Salguero- las bestias se hundían entre las raigambres hasta la panza, en trechos de la montaña a donde no entraba el sol.

Físicamente débil, pero invensible.

Físicamente débil, pero invensible.

¿Cuántas veces tuvo que sacar, esta mujer físicamente débil y de carácter indoblegable, una bestia atascada en el barro? ¿Cuántas, acomodar las cargas que se ladearon o volverlas a subir, porque se cayeron? Eran caminos de gradientes, tan angostos, que –para que se tenga una idea- cuando se trajo el zinc con que fue recubierto el templo histórico de color rojo ladrillo de San Isidro, hubo que cortarlo en dos para que no se enganchara en los árboles de las orillas.

Y fue, Dorotea, encargada por Correos de Costa Rica para que agregara a la carga de ida y vuelta las cartas y las encomiendas, actividad que fraguó su leyenda y que, sin embargo, no es –a criterio de Daniel Camacho- es solamente complementario de su más importante aporte a la historia de Costa Rica.

Porque su estandarte se elevó  –cuando las mujeres eran elementos de la sociedad y la familia que no tenían ni voz ni voto- como una precursora de las luchas feministas; porque tuvo el coraje de abrir la primera empresa de transportes y porque, dedicándose a una de las actividades más tradicionalmente rentables- no utilizó el dinero para alquilarlo y engrosar el capital, en una encomiable actitud altruista.

 


27 enero, 2014

Anúnciate Gratis