Plantan jardín botánico en la Península de Osa

Poveda en compañía de una niña de la comunidad de Bahía Chal, plantando el primer árbol del Arboretum.  (María José Rodríguez).

Carlos Monge
prensa@perezzeledon.net

C
omo si no fuera ya atractivo ese alejado paraje de la Península de Osa, en la Bahía Chal –distrito Sierpe, cantón de Osa- iniciaron la plantación de un arboreto, con el fin de preservar y seguir investigando árboles de especies que se encuentran en peligro crítico de extinción.

El arboreto de Bahía Chal es un jardín botánico que arrancó con la siembra de 30 árboles, a inicios del presente mes de julio de 2013, en que participaron escolares, colegiales, vecinos, organizaciones e instituciones que trabajan en la Reserva Forestal Golfo Dulce.

Etilma Morales, Directora de ACOSA; Juan José Jiménez, administrador de la RFGD; escolares y colegiales de Bahía Chal y el botánico Luis Poveda. (Carlos Polanco).

Etilma Morales, Directora de ACOSA; Juan José Jiménez, administrador de la RFGD; escolares y colegiales de Bahía Chal y el botánico Luis Poveda. (Carlos Polanco).

Se sabe que la Reserva Golfo Dulce, y más específicamente su colindante Parque Nacional Corcovado, es considerada por los entendidos como un Amazonas en pequeño. Pero las actividades humanas –la ganadería y la explotación maderera- significan un asedio constante sobre el que las autoridades se ven en la necesidad de montar vigilancia.

El proyecto de arboreto fue una iniciativa del Área de Conservación de Osa (ACOSA) y con él se pretende mejorar el conocimiento sobre la flora arbórea local y sensibilizar a los habitantes de la zona, investigadores y estudiantes sobre la importancia que tienen las 800 especies de árboles que hay en la Península.

Dice un comunicado de Acosa que evento fue muy significativo porque más allá de la oportunidad participar en la siembra, a los habitantes se les dio oportunidad para que apadrinaran un árbol. Es algo parecido a lo que viene haciendo en Pérez Zeledón la Fundación para el Desarrollo Biológico de Las Quebradas (Fudebiol), para proteger la cuenca de donde toma el agua la comunidad de San Isidro de El General.

Camíbar patrocinado por Eduard Valencia Valencia. (Juan J. Jiménez).

Camíbar patrocinado por Eduard Valencia Valencia. (Juan J. Jiménez).

Especialmente significativo fue, además, que le dedicaran el arboretum al botánico costarricense Luis Jorge Poveda Álvarez (Pove) con cuya labor le está legando a la humanidad el descubrimiento de nuevas plantas para la ciencia y por su interés en buscar formas de usar las especies de flora en beneficio de las personas.

El Arboretum Luis Jorge Poveda comenzó con una siembra de 30 árboles, pero Acosa se propone plantar al menos cinco árboles de cien especies consideradas prioritarias, debido a que hay poblaciones reducidas o están en “peligro crítico de extinción”.

Estos bosques son como un espejismo. En una hectárea es posible encontrar hasta 400 árboles de 200 especies diferentes. De 454 especies estudiadas, al menos 22 son exclusivas de la Península y otras 30 sólo se conocen en Costa Rica. ¿Cómo cuáles? Zapote y guaba; no los frutales tan apetecidos, sino verdaderos tesoros maderables.

Y todo sin tomar en cuenta las lianas, bejucos, helechos arbustos, nacientes de agua y , el ecosistema, en general, donde viven el perico ligero, la danta y el tolomuco.

 

En la foto de entrada: Poveda en compañía de una niña de la comunidad de Bahía Chal, plantando el primer árbol del Arboretum.  (María José Rodríguez).

12 julio, 2013

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