Pérez Zeledón tiene una verdadera historia de Navidad

Xina Zúñiga y Alejandro Acevedo.

Carlos Monge
prensa@perezzeledon.net

E
n la humildad de su pobreza, una madre de La Esperanza de San Pedro pidió que le regalaran un colchón para acostar a las gemelas de nueve años, porque estaban durmiendo en una delgada esponja tendida en el piso, donde pasaban mucho frío.

Los colaboradores se suman a la cruzada de "Te lo regalo".

Los colaboradores se suman a la cruzada de “Te lo regalo”.

La casa, compartida por toda una familia es un rancho protegido con láminas de cinc agujereadas; el piso de tierra con partes de cemento, madera y cajas de cartón extendidas; la privacidad de las habitaciones limitada a colchas extendidas; sin despensa (lógicamente) ni los aparatos eléctricos que suelen haber hasta en las casas más pobres…

En respuesta a su llamado, ésta familia de La Esperanza de San Pedro no sólo recibió un colchón, sino dos colchonetas forradas, un camarote, un saco de ropa, sábanas, cobijas y un saco de comida.

En San Pedro, una familia disfrutó a pierna tendida la pasada Nochebuena; y en su casa de San Isidro de El General, acompañada por su esposo y sus hijas, una periodista esboza una sonrisa.

La ayuda se hizo posible gracias a la intervención de miembros de un grupo llamado “Yo lo regalo”, creado y liderado por la periodista Xinia Zúñiga, a quien se han ido acercando personas de bien, para llevar asistencia a alguna gente que vive en dramáticas estrecheces económicas.

Es que en Pérez Zeledón, hay mucha gente pobre; verdaderamente pobre, como lo ha ido comprobando Xinia conforme crece la demanda de ayuda a través del grupo que creó en Facebook y conforme lo ratifica cada vez que encuentra a una niña que no tiene zapatos o uniforme para ir a la escuela; que alguien necesita un colchón ortopédico; que hay gente que a veces no tiene qué comer, porque los llamados a conseguir ingresos están enfermos o incapacitados para salir a trabajar.

Xinia Zúñiga (de blusa roja) ayudando a la gente.

Xinia Zúñiga (de blusa roja) ayudando a la gente.

Todo esto lo sabe la gente; y es por eso que comités locales y empresarios se unen para organizar actividades que permitan a los niños de más escasos recursos disfrutar una fiestecita, que de otra manera les estaría vedada, por los días de fin de año y con motivo de la Navidad. Es gente que se entrega, hasta el agotamiento, para brindar un espacio de algarabía a los niños más pobres y dar la oportunidad a sus padres de verlos recibir el regalito que ellos no les pudieron comprar.

Son días muy bonitos, que en el Cielo o en la Tierra traerán recompensa; pero, antes y después, la pobreza continúa. De ahí que “Yo lo regalo” haya ido estableciendo un modelo de ayuda continua, con la virtud de que está motivando a la gente; con el respaldo de personas generosas establecidas en Pérez Zeledón, fuera de Pérez Zeledón y aún en los Estados Unidos, que hacen donaciones o ayudan a transportarlas.

En Pérez Zeledón son muchos los casos de extrema pobreza.

En Pérez Zeledón son muchos los casos de extrema pobreza.

Lo habitual es que en el perfil del grupo “Yo lo regalo”, aparezcan mensajes de Xinia como éste: “En estos días he visitado varias familias en pobreza extrema de Pérez Zeledón, quienes en lugar de regalos para sus hijos piden comida. Tengo varios casos pendientes de ayuda, si alguien desea colaborar para llevarles alimento a algunas familias este año, cualquier ayuda es bien recibida”.

O como este: “Entrega de alimentos, ropa y zapatos hoy a la familia de doña (…) en Pista Las Lagunas, quien tiene siete hijos y la niña de nueve años con una situación muy difícil porque necesita un trasplante de riñón y mientras espera un donador debe ir al Hospital Nacional de Niños los lunes, miércoles y viernes de todas las semanas para que le limpien la sangre…”.

A veces las oportunidades se cierran y los ingresos no dan para más.

A veces las oportunidades se cierran y los ingresos no dan para más.

También es posible observar que ha ido atendiendo mil y una necesidades, con el apoyo material de muchos, pero también con múltiples muestras de apoyo espiritual, como el de Dani Hidalgo: “Xinia Zúñiga, personas como usted son las que ocupa este mundo tan deshumanizado. Muchas gracias por toda la ayuda de una u otra manera… Dios le dé siempre paz, sabiduría y abundancia en bendiciones”.

Pero las bendiciones no se hacen de esperar. Dice Xinia: “Le doy gracias a Dios por el día de hoy, por los abrazos de esos niños que conocí en San Pedro (…) por las lágrimas de felicidad de esas madres desesperadas por la mala situación económica, por valorar cada día más lo que tengo, por la salud, la voluntad, el aporte de muchas personas, porque este año ha sido muy diferente al anterior y porque cuando me desmotivo por algo, Dios siempre me regala un motivo para retomar nuevas fuerzas”.

Es fácil imaginar que hoy, Navidad de 2014, unas gemelitas en San Pedro disfrutan haber pasado una Nochebuena apaciblemente; que en su casa, acompañada por su esposo y sus hijas, Xinia es inmensamente feliz, porque ha de saberse que la verdadera felicidad –la única felicidad permanente- se obtiene dando.

Créditos: Imágenes del grupo “Te lo regalo”.

25 diciembre, 2014

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