Pérez Zeledón clama por un aeropuerto de veras

Aeropuerto de San Isidro.

Carlos Monge
prensa@perezzeledon.net

E
n momentos en que se extingue el proyecto de construcción de un aeropuerto internacional en el sureste de Costa Rica, en Pérez Zeledón surgen diversos planteamientos para la ampliación y habilitación del ocioso campo de aterrizaje de San Isidro de El General.

Una solicitud en ese sentido proviene de un grupo corporativo visibilizado por el empresario Alejandro Acevedo y la otra del Comité pro Reactivación de Pérez Zeledón, cuyos representantes se reunieron ayer, sábado 20 de febrero de 2015, con Carlos Segnini, ministro de Obras Públicas y Transportes y presidente de la Dirección Nacional de Aviación Civil.

Una pista de aterrizaje y la caseta del guarda. (La torre no es del aeropuerto).

Una pista de aterrizaje y la caseta del guarda. (La torre grande no es del aeropuerto).

La iniciativa había sido presentada por Acevedo al Concejo de Pérez Zeledón, en el presente mes de febrero, en la búsqueda de apoyo del Gobierno local. Logró que siete de los nueve regidores presentes aprobaran una declaratoria de interés cantonal el mejoramiento del aeropuerto.

De acuerdo con la exposición de Acevedo, el aeropuerto de San Isidro vendría a favorecer iniciativas empresariales, entre ellas la construcción de un hospital privado de primer orden, que vengan a Pérez Zeledón a generar mil empleos.

Más allá de la declaratoria, los regidores acordaron “Ofrecer por parte del Concejo Municipal y la Municipalidad de Pérez Zeledón todo el apoyo requerido para facilitar su concreción, tomando en cuenta las posibilidades y realidades de este municipio”.

Aunque esta declaratoria de interés cantonal no es para echar las campanas al vuelo. El aeropuerto internacional del sur había recibido la bendición de la presidenta Laura Chinchilla con una declaratoria de interés nacional.

Y la oferta municipal de ayuda “tomando en cuenta las posibilidades y realidades de este municipio” no es halagadora, si se parte de que, históricamente, no ha habido iniciativas ni recursos para adecuar los dos kilómetros de callejuela que comunican al aeropuerto con la ciudad.

El asunto de las carreteras

El planteamiento del Comité pro Reactivación –cuyos representantes se reunieron con el Ministro ayer, en San Isidro, también fue más allá de solicitar ampliaciones para adecuar el campo de aterrizaje, porque la solicitud formulada a Segnini recalca la importancia de que la Ruta Dos (San José/Pérez Zeledón) cuente con un carril adicional de ascenso y la necesidad de retomar el proyecto de construcción de una carretera Pérez/Osa.

El ministro Segnini y los tres diputados de Pérez Zeledón, con el Comité pro Reactivación.

El ministro Segnini y los tres diputados de Pérez Zeledón, con el Comité pro Reactivación.

Este antiquísimo proyecto de construcción de una carretera que comunique a los cantones de Pérez Zeledón y Osa se vuelve cada vez más importante y urgente, no solo para dinamizar la decadente economía del Valle de El General y el litoral pacífico, sino también para evitar un eventual aislamiento de Pérez Zeledón, debido a la fragilidad de las carreteras a San José y a Dominical.

Las pretensiones generaleñas toman mayor fuerza en momentos en que el proyecto de construcción del aeropuerto internacional de Sierpe de Osa parece extinguirse, si no es que nació muerto.

El ministro Segnini destacó ha destacado dos aspectos trascendentales a considerar en el proyecto de construcción del aeropuerto del Sur. Uno es que pueda superar los estudios ambientales que está realizando la Secretaría Técnica Ambiental (Setena) y el otro, que el Ministerio de Cultura le dé el jaque mate.

Las razones ambientalistas contrarias al aeropuerto son muchas y diversas: el daño que las construcciones, el ruido de las turbinas y la presencia masiva de personas pueda causar a los manglares de las desembocaduras de los ríos Sierpe y Térraba y a los hábitat de territorios como la Reserva Forestal Golfo Dulce y el Parque Nacional Corcovado.

La agonía de un proyecto

Hay razones sociales, como que parte del aeropuerto se iba a construir en fincas que son de propiedad privada –una del sector cooperativo y una adjudicada a decenas de familias agricultoras. Éstas habían manifestado su oposición a que se les trasladara y, de todas formas, el Estado tendría que encontrar dónde reubicarlas.

El proyecto de aeropuerto internacional se va extinguiendo, y aún no llega a la etapa de efervecencia social.

El proyecto de aeropuerto internacional se va extinguiendo, y aún no llega a la etapa de efervecencia social.

También hay otra razón de interés universal: la presencia de un aeropuerto también podría causar daños al vecino Parque Nacional de las Esferas, declarado por la Organización de las Naciones Unidas como patrimonio de la humanidad.

Y el proyecto ni siquiera ha llegado a la etapa de la manifestación social. Los grupos ecologistas lo adversan ad portas.

Pero también hay otras razones de sentido común e interés práctico, defendidas por el ministro Segnini: con el aeropuerto internacional de Orotina (en proyecto) y el de Liberia, otro aeropueto internacional en la zona sur vendría a causar una quiebra en cadena, debido a los altos costos de mantenimiento de una infraestructura de esas dimensiones.

De ahí que, a criterio del ministro de Obras Públicas (en el entendido de que no se avale la construcción del aeropuerto de Osa) en el mejor de los casos, la zona sur deberá conformarse con un aeropuerto regional, con capacidad para aviones de no más de cincuenta pasajeros.

A lo largo de los años se ha idealizado Buenos Aires como el cantón ideal para un aeropuerto de esta índole, pero el Ministro asegura que no ha recibido información en ese sentido.


21 febrero, 2015

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