Nueva plataforma de valores duerme el sueño de los justos

En Pérez Zeledón todavía no se ha aprobado la Plataforma de Valores de Terrenos por Zonas Homogéneas.

Carlos Monge
prensa@perezzeledon.net

Cuando alguien nos explique que la georreferenciación determina las coordenadas, ligadas a la tierra, de objetos naturales o artificiales, como ríos, montañas o edificios, parcelas, etc. es posible que a algunos de nosotros no nos quede una idea suficientemente clara.

Cuando –para que nos quede más claro- nos digan que se puede georreferenciar con ortofotos, mapa catastral o enlace a puntos con coordenadas conocidas, es posible que a algunos de nosotros todavía nos queden dudas.

Cuando nos digan que el sistema de referencia y red CORS (Continuum Operation Reference Station)  se aplica a áreas de cobertura de círculos de 25, 50 y 75 kilómetros de radio, es posible que algunos ya vayamos de regreso a casa, pensando en que de esos cálculos mejor se entiendan mejor Franklin Chang (en el techo de su casa está la red CORS), los ingenieros y los entendidos.

Son cosas que, sin embargo, habrá que explicar a quienes insistan en saber por qué, en 79 de los 81 cantones de Costa Rica ya se está aplicando la Plataforma de Valores de Terrenos por Zonas Homogéneas para el Cálculo del  Impuesto a los Bienes Inmuebles y en Pérez Zeledón no.

De lo que se puede entender, es que la Plataforma es un sistema de cálculo de bienes inmuebles que incluye toda una serie de variables que permiten determinar un valor real mucho más aproximado al que tienen las propiedades en este momento.

Hay fincas, por ejemplo, que están registradas en precios ridículos, por las que el propietario tributa apenas unos cientos de colones. Las situaciones son muy diversas, como que en el centro de San Isidro haya propiedades registradas en cinco mil colones, donde el precio debería ser de 50 mil colones el metro cuadrado y donde, comercialmente, se cobra a 150 mil colones el metro.

La contradicción no ha sido exclusiva en Pérez Zeledón; venía afectando a todo el país. Si el Ministerio de Hacienda ha trabajado en una plataforma de valores, es porque ya venía observando que los catastros municipales no contribuían al ordenamiento territorial, se daba una baja capacidad para el cobro de impuestos inmobiliarios y, casi en todas las municipalidades, faltaban recursos humanos, tecnológicos y financieros para fijar y cobrar los impuestos sobre bienes inmuebles.

Y, mientras en 79 cantones ya las municipalidades tienen a disposición el instrumento para desarrollar un plan de trabajo, en Golfito y Pérez Zeledón se sigue a la espera. En Golfito, porque se ha dado una situación política caótica que los ha privado, inclusive, de tener un titular en la Alcaldía. En Pérez Zeledón, debido a una rara suspicacia (que evidentemente está atrasando la labor de la Alcaldía) por la que se quiere que el pueblo –personificado en los representantes de las organizaciones sociales- dé una opinión.

En el escenario político de Pérez Zeledón se debaten dos ideas básicas: una, que el impuesto actual se va a disparar hasta cuatro veces y que la gente de poca capacidad económica va a perder sus propiedades; otra, que la plataforma lleva implícita una intención social, de manera que en el cálculo de los impuestos se considere proporcionalmente la condición económica del propietario, el valor, la ubicación y el uso de su propiedad, etc. y que en ningún caso se cobre el impuesto por una propiedad valorada en menos de dieciséis millones de colones.

La nueva plataforma contiene una forma de cálculo de tres componentes, que sirven para una mejor toma de decisiones en el contorno nacional y local y que, en el ámbito municipal, viene a apoyar a las municipalidades  en el ordenamiento del territorio y en el mejoramiento en la gestión de cobro del impuesto a los bienes inmuebles.

Mientras tanto, la Municipalidad de Pérez Zeledón –lo mismo que ha venido ocurriendo en otras municipalidades- se sigue dando una deficitaria gestión de cobro, por toda una retahíla de razones: “Se me olvidó” o “No sabía que tenía que pagar”;  la simple negativa a tributar; el traspaso de la propiedad en el Registro Público, pero no en la Municipalidad; burdas  valoraciones de las propiedades; un equipo de seis funcionarios para atender 60 mil propiedades y un sistema de cálculo obsoleto sobre el cual no se pueden desarrollar nuevas políticas, si existe una ley de la República para que se aplique la nueva plataforma de valores.

Mientras tanto, en la disputa que se da en el seno del Concejo y mientras se les explican los pormenores de la nueva plataforma a los representantes de las organizaciones civiles, la Municipalidad sigue deficitaria en el desarrollo de obra pública y, en este sentido, la alcaldesa Vera Corrales advirtió sobre la necesidad de aprobar la nueva plataforma y dijo que, de otra manera, va a llegar un momento en que no va a haber recursos para trabajar.


10 diciembre, 2012

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