Mayo y ojoche son los preferidos en proyecto “Un árbol para la vida”

Un pequeño monumento al agua, en Fudebiol. La fundación está desarrollando un proyecto de adopción de árboles, para ir regenerando la cuenca del río Quebradas.

Carlos Monge
prensa@perezzeledon.net

El mayo, un árbol frondoso y protector de abundante floración amarilla y el ojoche, de frutos y semillas comestibles tanto para variedades animales como para el ser humano, son los preferidos de la gente que, hasta hoy, se ha identificado con un proyecto protección de la cuenca del río Quebradas.

Pero hay toda una variedad de árboles disponibles, desde comenegro y manú, apenas reconocidas por los ciudadanos adscritos ya al programa que desarrolla la Fundación para el Desarrollo del Centro Biológico Las Quebradas (Fudebiol), hasta maría, ira y amarillón, especies maderables de alto valor que todavía no han sido adoptados.

El proyecto “Un árbol para la vida”, que Fudebiol presentó formalmente en la noche del viernes 14 de diciembre de 2012 en la Casa de Ande, en San Isidro de El General, tiene el objetivo de crear un fondo para la compra de tierras, con el fin de regenerar las áreas degradadas de la cuenca del río Quebradas.  Es parte de una amplia labor que ha venido desarrollando, desde su fundación en mayo de 1989, por la cual el Gobierno de la República la declaró de utilidad pública en noviembre de 1990.

“Un árbol para la vida es un modelo de adopción de árboles. Una persona aporta 25 mil colones (50 dólares) por cada árbol, y recibe un certificado que lo acredita como “dueño”, con la ubicación georeferenciada del árbol, el nombre de la especie y la ubicación física.

El 25 por ciento del fondo será utilizado en el mantenimiento del árbol –fertilización y limpieza- hasta que cumpla los tres años, y el 75 por ciento en la adquisición de nuevas propiedades. Además, existe un compromiso de Fudebiol de mantener limpios los senderos a cada lote, los linderos de la finca cercados y de sustituir los árboles que no sobrevivan.

Es un proyecto que se inscribirá como parte de las iniciativas nacionales e internacionales de producción de agua, conservación de la biodiversidad, cambio climático, captura de carbono, y huella ecológica. De ahí la utilidad pública declarada hace veintidós años por el Gobierno.

Los árboles que serán sembrados son de características especiales, por la calidad de su madera, porque producen alimento para la fauna, porque están en peligro de extinción o por la belleza de su floración.

Todo redunda en una serie de beneficios para la naturaleza, como la disminución de la erosión, la protección y el hospedaje para especies de flora y fauna de alto valor, embellecimiento del paisaje, disminución de riesgos de desastre y dos cosas de importancia trascendental: la captura de aguas de la lluvia y de CO2, con lo cual se procura seguir teniendo agua para que la consuman los seres humanos y para mitigar el calentamiento global.

Luis Fallas Calderón, presidente de la junta directiva de Fudbiol, comentó durante la presentación formal del proyecto que este tipo de iniciativas están encaminadas a demostrar que el ser humano puede vivir mejor, en armonía con la naturaleza.

Dijo que cada acción de estas será potenciar el futuro, algo que agradecerán las futuras generaciones y recalcó que cada árbol que adopte una persona o una familia es un regalo de Navidad para la naturaleza.

Fudebiol nació con una quimera y media hectárea de terreno, que es donde se encuentran hoy los locales de la fundación. Luego se le han ido sumando otros sectores, como 30 hectáreas donadas por la familia del académico Daniel Camacho, otras nueve hectáreas compradas a plazos y otras dos hectáreas que se están por adquirir, justamente para el proyecto Un árbol para la vida. Pero se necesitan mil hectáreas, si se quiere proteger la cuenca del río Quebradas, desde los sectores de La Fortuna, La Hortensia, La Ese y La Chanchera.

Es un proyecto grande que demanda grandes inversiones. Para atraer fondos, la fundación ha recurrido a diversas actividades con las que, además, ha querido identificar a los generaleños.  En Fudebiol es posible disfrutar caminando por senderos, visitando un mariposario y viajar en un andarivel que atraviesa la quebrada La Pizota a 40 metros de altura.

Fudebiol es un lugar para visitar; para contribuir en la preservación de la existencia misma; un lugar para visitar al hermano –llámese cedro maría, comenegro o laurel- que seguirá brindando amistad, protección y vida, en convivencia con el ser humano.


16 diciembre, 2012

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