Los pioneros: Monseñor Delfín Quesada

Monseñor Delfín Quesada Castro.

Carlos Monge
prensa@perezzeledon.net

E
n la historia del Valle de El General hay una larga lista de personas que fueron determinantes para el desarrollo de la sociedad, en campos como la política, la religión, el deporte, la producción, el comercio, los transportes y las más diversas actividades del quehacer humano.

Monseñor Delfín Quesada Castro.

Monseñor Delfín Quesada Castro.

Por excepción, es posible encontrar apuntes acerca de sus vidas y su contribución para que El General, y más específicamente Pérez Zeledón, sea hoy como es, en algún libro dedicado a su memoria, en monografías y algunos documentos que los mencionan circunstancialmente. De algunos es poca la historia que se puede rescatar.

En algunos casos su memoria ha sido perpetuada con una fotografía que, colgada en el lobby del auditorio profesor Alfonso Quesada Hidalgo, del Complejo Cultural de Pérez Zeledón, no los deja desaparecer. Aunque, a decir verdad, de ellos a veces se sabe poco o casi nada.

En la galería municipal es posible observar que casi la totalidad de los personajes históricos (que solo incluye a algunos de los forjadores de lo que hoy es Pérez Zeledón) fueron inmigrantes. Faltan otros; y faltan todas las celebridades de las nuevas generaciones, ahora sí, conformadas por generaleños por nacimiento.

Un hombre de Dios

A la par de la obra que desarrollaron, algunos de esos personajes también causaron una profunda huella entre los generaleños que los conocieron, porque agregaron un carácter humano que trasciende el propósito de su visita y estadía. Tal es el caso de monseñor Delfín Quesada Castro, primer obispo de la Diócesis de San Isidro de El General, llamado por un historiador generaleño “Un hombre de Dios”.

Es poca la información disponible, en los medios informativos electrónicos de hoy, acerca de la vida de monseñor Delfín Quesada y, de lo poco que trasciende, se sabe que llegó a San Isidro de El General procedente de Alajuela, donde fue ordenado sacerdote el 20 de diciembre de 1931, el mismo año en que fue creado el cantón de Pérez Zeledón.

¿Que observa? ¿Un pajarillo, una nube...?

¿Que observa? ¿Un pajarillo, una nube…?

Él nació el 10 de marzo de 1908, en Poás de Alajuela. Realizó sus estudios eclesiásticos en San José; fue elegido obispo el 22 de octubre de 1954 y tomó posesión de la diócesis de San Isidro de El General cinco días después.

Llegó a hacerse cargo de una diócesis erigida el 19 de agosto de 1954 por el papa Pío XII, mediante la bula “Neminenn Fugit”, en un enorme territorio que abarcaba las parroquias de toda la zona sur, la región de Los Santos y, por entonces, también la de Quepos, en el vecino cantón de Aguirre.

Llegaba a dar continuidad a la labor desarrollada por misioneros, a lo largo de los siglos, en un territorio de comunidades dispersas, distantes y unidas sólo por los rústicos caminos existentes, donde, se ha dicho, el principal flagelo era el consumo de licor, mayoritariamente elaborado en insalubres fábricas clandestinas.

Simpáticos recuerdos

Se le recuerda por mil y una anécdotas, asociadas todas a su apreciado don de gentes: el caballo que le prestaron, que, acostumbrado a llevar el timón en un trapiche húmedo, comenzó a caminar en círculos cuando encontró un pozo de agua; su gusto por retirarse a una pulpería situada entre Palmares y Peñas Blancas, a sentarse en una banca, conversar con los campesinos y leer el periódico.

Un regalo de Sabana Redonda de Poás, Alajuela.

Un regalo de Sabana Redonda de Poás, Alajuela.

Por la vez en que solicitó permiso para coger un banano de un racimo que colgaba en un galerón, y el campesino que se quiso pasar de amable le contestó: “cómase todos los que quiera, Monseñor, de por sí son para los chanchos”… Porque le gustaba destapar las ollas en los tunos, para regocijarse con las comidas que estaban que estaban preparando las señoras…

Porque no había distinciones entre “grandes” y “pequeños” y cuando llegaba a un almacén a comprar alguna cosa de su gusto (una latita de sardinas, por ejemplo) no mostraba diferencias para el dueño del negocio y el dependiente que lo atendía.

Ordenó el siempre escaso clero, para poder atender, entre limitaciones, las necesidades de tan vasto territorio. Ordenó once sacerdotes y, entre ellos, el primero, al que llegó a ser arzobispo de San José, monseñor Hugo Barrantes.

Bendición a la radioemisora "La Voz de El General", precursora de Radio Sinaí.

Bendición a la radioemisora “La Voz de El General”, precursora de Radio Sinaí.

Fue miembro de la Conferencia Episcopal que gestionó el establecimiento en Costa Rica del benéfico programa Caritas. Y durante su gestión, que culminó con su fallecimiento el 17 de octubre de 1974, a la edad de 66 años, fue construida la catedral de San Isidro, edificio que, más de medio siglo después, sigue siendo el principal monumento arquitectónico de la Región Brunca y el referente para todos los generaleños del mundo.

Dejó huella. En San Isidro, junto a la catedral donde descansan sus restos, le erigieron una efigie. También en Pérez Zeledón, el Hogar de Ancianos fue bautizado con su nombre y, en Poás de Alajuela, la escuela de Sabana Redonda honra la memoria de su hijo más predilecto.

CRÉDITOS: Fotografías obtenidas del Eco Católico ogracias al aporte de diversos ciudadanos en exposiciones o a través de la red Facebook.

16 agosto, 2014

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