Los niños enfermos siguen necesitando ayuda

Albergue Centro de Cuidado Paliativo.

Carlos L Monge B
prensa@perezzeledon.net

A
unque el Centro de Cuidado Paliativo de Pérez Zeledón ya cuenta con un edificio, equipamiento médico y muebles, las necesidades continúan, porque también se necesitan recursos para hacer frente a los gastos cotidianos.

Se necesita cubrir costos de operación del Centro, y entre otros aspectos de importancia vigente y permanente, también están la compra de medicamentos que no suministra la Caja Costarricense de Seguro Social y hasta alimentos para las familias que sufren situaciones de pobreza.

Una forma fácil de hacer el bien.

Una forma fácil de hacer el bien.

El Centro Dr. Gastón Acosta Rúa, con sede en San Isidro de El General, atiende a un promedio de 230 niños de toda la Región Brunca y el cantón de Quepos, que sufren enfermedades que no responden a la atención médica y que los tiene marcados con una proyección de vida limitada.

Son pequeños, muchos de ellos afectados por el cáncer, que necesitan atención permanente para mitigar el dolor, para movilizarse y reposar en sus hogares y para, a fin de cuentas, aceptar la situación que se les presenta con resignación y, en lo posible, con la alegría de haber vivido.

El Centro les presta ayuda a ellos y también a sus familias, en los campos médico y sicológico, en la sede –ubicada detrás del centro comercial Villa Herrera, en San Isidro de El General- o en sus hogares, muchas veces ubicados en lugares alejados y de difícil acceso.

Es una extensión de la Fundación de Cuidado Paliativo –la única que existe fuera del Valle Central- creada en Pérez Zeledón hace unos ocho años, en condiciones muy modestas: una sicóloga y una casita de alquiler, alrededor de las cuales el Centro fue creciendo en cantidad de pacientes, necesidades y gestos de buena voluntad.

El personal y los colaboradores han librado un trabajo heroico para desarrollar el Centro.

El personal y los colaboradores han librado un trabajo heroico para desarrollar el Centro.

La intervención de personas de bien, que acudieron a ayudar en el Centro, primero, y luego a mejorar las condiciones generales del proyecto, permite que hoy se cuente con un edificio bonito, adecuado e impecable. Un ciudadano donó un lote y diversas personas y empresas se dieron a la tarea de conseguir recursos económicos, provenientes de donaciones directas y de actividades sociales, como una maratónica, cuadrangulares de futbol, concursos de perros, cenas, rifas…

El Centro también ha recibido ayudas de la Junta de Protección Social (que le proporcionó una significativa partida en equipos médicos) y la Municipalidad, que le otorgó una pequeña donación, en el entendido de que debería asignarle un ingreso permanente.

Pero los recursos siguen siendo insuficientes, y este día de reflexión –Sábado Santo del año 2015- es un buen momento para tomar la decisión de ayudar a estos niños y sus familias, destinándoles un pequeño aporte, ojalá mensual y preferiblemente permanente, de mil o de tres mil colones.


4 abril, 2015

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