La Upiav pide a la Municipalidad que cierre el paso a maíz adulterado

Maíz transgénico

Carlos Monge
prensa@perezzeledon.net

La Unión de Productores Independientes y Actividades Varias (Upiav), que agrupa a doce mil asociados en el Valle de El General, se pronunció contra la producción de maíz transgénico y pidió a la Municipalidad declare a Pérez Zeledón como un cantón libre de maíz genéticamente adulterado.

“Por este medio deseamos hacer de su conocimiento nuestro rotundo no a la siembra de maíz transgénico en el cantón de Pérez Zeledón”, dice un documento enviado al Concejo  local suscrito por Luis Román Chacón Cerdas, secretario general de la organización, ayer 4 de febrero de 2013.

La oposición de la Upiav va específicamente enfocada contra la competencia que les habrían de establecer las poderosas empresas transnacionales, propietarias de la semilla adulterada, a los productores de maíz costarricenses y, en su caso, específicamente a los generaleños.

La Upiav se queja de que a los campesinos costarricenses no se les dan las herramientas adecuadas para que trabajen y que, por el contrario, los ponen a competir con economías muy diferentes. Recuerda que aunque hace una década Costa Rica está importando productos transgénicos, Pérez Zeledón no puede correrse el riesgo de que el maíz propio se contamine –vía polinización- con los productos modificados.

La siembra de maíz transgénico ha causado revuelo en diversos países y en el caso particular de Costa Rica, ha generado la reacción contraria de productores, ambientalistas, estudiantes, productores y políticos.

La siembra de una a dos hectáreas de maíz transgénico ya fue autorizada  a la empresa transnacional Monsanto por la Comisión Técnica de Bioseguridad. Monsanto es una empresa  estadounidense  a la cual pertenece Delta &Pine Land (D&PL), solicitante del permiso, y tiene una sede en Guanacaste.

La empresa defiende que su proyecto solo trata de producir semilla y de investigación  y nunca de producir maíz para consumo o comercialización, porque toda la semilla generada es para exportar.  Lo que temen los agricultores nacionales es la contaminación y que, una vez instalada, la empresa se dedique a la siembra.

La producción transgénica, sin embargo, no es extraña en el país. Informes del periódico El Financiero, tomados del Servicio Fitosanitario del Estado, indican que  en el país existen 443 hectáreas de cultivos de algodón, soya, banano y piña transgénicos, de las empresas Semillas Olson, D&PL, Bayer, Semillas del Trópico y Del Monte.

La reacción contra el maíz transgénico inclusive llegó a la Sala Constitucional, tribunal que suspendió temporalmente el permiso a Monsanto para desarrollar una siembra en Chomes, Puntarenas, al aceptar para estudio una acción de inconstitucionalidad contra el reglamento que regula el trámite de permisos para la liberación de transgénicos al ambiente.

El recurso fue presentado por José María Villalta, diputado del Partido Frente Amplio, en el pasado mes de diciembre. Lo que alega, básicamente, es que se la Comisión Técnica de Biodiversidad ha violentado el debido proceso de consulta a los ciudadanos, en asuntos que pueden afectarlos negativamente.


5 febrero, 2013

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