La simiente cultural de Arturo Barboza

Gallo pinto con salsa picante

Carlos Monge
prensa@perezzeledon.net

C
omo no sea el Gran Área Metropolitana, con espacio para suplir las necesidades de sus 2.6 millones de atribuladas almas, Pérez Zeledón es el único territorio de Costa Rica que ofrece a sus habitantes la oportunidad de acudir al teatro de una manera permanente. El artífice: Arturo Barboza.

*****

San Isidro de El General es el asiento de El Tabanco, una compañía de teatro que encuentra sus orígenes en los barrios Santa Margarita y Dorotea y, desde hace ya un lapso significativo de tiempo, no solamente figura en las páginas culturales de los periódicos de mayor circulación nacional, sino que sirve como fuente de inspiración para cientos, si no miles, de estudiantes costarricenses que incursionan en el mundo del teatro.

Arturo Barboza

Arturo Barboza

En San José, tiene trinchera propia, el Teatro Chaplin, a donde es posible asistir a presentaciones teatrales todos los fines de semana; en Pérez Zeledón -donde el Grupo Tabanco fue declarado de interés público-  tiene acceso al Auditorio del Complejo Cultural con méritos sobrados.

Cuenta con un elenco de quince actores; unos trabajando allá, otros trabajando aquí; todos en permanente actividad; siempre llevando un mensaje a través de la actuación. Pero su mayor huella puede parecer invisible y, si es posible,  algunos hasta se la lleguen a negar: una prolífica cultura teatral que se aprecia, anualmente, en el Festival Estudiantil de las Artes.

El grupo El Tabanco visita escuelas y colegios, a lo largo y ancho del territorio nacional, y deja una estela que va envolviendo a los estudiantes, que se entregan a la creación, a la práctica, al escenario. Y, por supuesto, detrás de toda fuente de inspiración, hay una persona, que se llama Arturo Barboza.

Quería cantar con la excelencia con que lo hacía un hermano, pero su padre –con sólidos conocimientos musicales- lo desanimó un día en que estaba trabajando en el cafetal, por donde vivía Dorotea. Cuando se está cogiendo café dan ganas de cantar; a veces se forman coros.

Las presentaciones de Tabanco suelen ser exitosas.

Las presentaciones de Tabanco suelen ser exitosas.

Pero si bien no insistió en el canto, no tardó en darse cuenta de que en su voz estaba la virtud que habría de llevarlo al escenario.  La furtiva declamación de unos versos, durante una serenata, tuvo tan buena acogida, que aprendió el poema entero para recitarlo, un Día de la Madre, en el gimnasio del Liceo Nocturno de Pérez Zeledón.

Había encontrado el derrotero y tuvo la mejor recepción entre los  poetas de Pérez Zeledón que, por aquellos días, se habían asociado para ofrecer recitales que les permitieran recaudar fondos para el Complejo Cultural.

Ya en el Instituto Tecnológico de Costa Rica, en Cartago, a donde se desplazó para iniciar sus estudios universitarios, escogió el teatro para cumplir con el requisito de aprobación de una materia general y se involucró con el Club de Teatro y luego con RETES, un grupo dirigido por Mayra Leiva aliado a la Compañía Nacional de Teatro.

De regreso a San Isidro, se integró a un grupo teatral dirigido por Francisco Graciano, el primer representante del Ministerio de Cultura con título universitario enviado a Pérez Zeledón, que por el año 1983 estaba presentando la obra “El Chispazo”.

Jóvenes actores que incursionan en el teatro y la televisión.

Jóvenes actores que incursionan en el teatro y la televisión.

Luego fundó El Tabanco, en el 91, en homenaje al calido y familiar cielo raso que servía a los campesinos para dormir a salvo de fieras y alimañas y proteger algunos de sus bienes y que, de alguna manera, servía a los chiquillos de mirador y escenario.

Arturo Barboza vive una actividad intensa; trabajando en la finca, dirigiendo al grupo, organizando giras, adaptando obras inmortales o escribiendo las suyas propias… siempre con un tinte de picardía y comedia. A sus múltiples actividades suma la revista radial humorística “Gallo pinto con salsa picante”, que se transmite diariamente, entre diez y once de la noche, por Radio Sinaí.

Opta por la comedia; los auditorios se le llenan, lo suficiente para mantener a flote una empresa y un elenco. Está convencido de que “… la gente ya tiene suficientes problemas, como para llevarles otro”. ¡Qué bueno que Arturo no se dedicara a cantante! Bueno para Pérez Zeledón; bueno para sus propósitos; bueno para la cultura, bueno para la historia.


20 septiembre, 2013

Anúnciate Gratis