La mitad de los habitantes se auto abastece de agua

Río Buena Vista

Carlos Monge
prensa@perezzeledon.net

Entre las tantas cosas que hacen diferente la vida en las áreas rurales y las urbanas está la solución a las necesidades de agua potable.  Cuando en las ciudades se rompe un tubo, por ejemplo, se llama a las oficinas para que envíen una cuadrilla de trabajadores; cuando ocurre en  el área rural, son los mismos vecinos quienes se echan las herramientas al hombro y van a arreglar el inconveniente.

No todo es dependencia de las instituciones. En la Región Brunca, el 50 por ciento de la población se abastece agua en sus propios territorios y con los propios medios que ellos aportan o consiguen por medio de entidades de apoyo, como el Fondo para el Desarrollo de Asignaciones Familiares.

Alrededor del 50 por ciento del agua que se consume en la Región  llega por acueductos rurales. Como media, las comunidades aportan el 30 por ciento de la inversión y las instituciones el otro 70 por ciento, cuando se trata de construir un acueducto.  El aporte comunal está dirigido básicamente a la labor de cavar las zanjas donde se instalan las cañerías y la adquisición de la tierra donde son ubicadas.

Evelyn Lizano

Evelyn Lizano

En la región hay cerca de 200 entes operadores, entre Asociaciones administradoras de Acueductos Rurales (Asadas), pequeños comités y asociaciones indígenas, revela Evelyn Lizano, Jefa Regional de Acueductos Comunales, cuya oficina  se encuentra en San Isidro de El General. Acueductos Comunales es parte de Acueductos y Alcantarillados, pero se administra independientemente.

Hay comunidades que cuentan con Asadas donde se desarrollan grandes proyectos que no solo procuran abastecimiento de agua actual, sino que panifican las cosas a futuro, como Buena Vista y Cajón, en Pérez Zeledón, y la Colonia Gutiérrez Brawn, en Coto Brus, donde se vienen practicando actividades de protección de las cuencas. Hay comunidades donde también se trabaja en la siembra de árboles y la recuperación de bosques.

Pero no todo es favorable. En otras comunidades, como El Socorro, San Agustín y  el Alto de San Juan, en Pérez Zeledón no hay fuentes de agua potable y las dificultades para abastecer los hogares no son pocas.  Esta situación –que pone en evidencia el inconveniente de la falta de planes municipales de desarrollo- obliga a desarrollar proyectos difíciles,  por la alta inversión que demandan. Por falta de nacientes o quebradas más o menos cercanas, a veces se requiere la construcción de pozos profundos.

En la oficina de Acueductos Rurales son tres los funcionarios que trabajan en la labor de apoyo a los cerca de 200 operadores de acueductos, pero a diferencia de otras dependencias públicas que necesitan mayores cantidades de personal, aquí la respuesta les viene de las propias comunidades.

Evelyn Lizano destaca, por ejemplo, que cuando a los administradores de los acueductos se les convoca a reunión o a un curso, acuden masivamente.  Los operadores asisten a cursos de capacitación, para adquirir los conocimientos necesarios –por ejemplo- para que los acueductos rurales lleguen a ser auto sostenibles, conforme lo demanda la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos.

Las Asadas y demás organizaciones que trabajan en el abastecimiento de agua potable de las comunidades rurales también trabajan de manera coordinada con los ministerios de Salud y de  Ambiente, Energía y Telecomunicaciones.

En Costa Rica hay más de dos mil organizaciones comunales que administran acueductos rurales, en su condición de empresas sin fines de lucro y bajo el marco legal de la Ley de Asociaciones. Deberán generar recursos para su propio sostenimiento y deberá incluir la contratación mínima de un fontanero, un profesional que se encargue de los servicios contables, administrativos, financieros y legales  y un analista que garantice la calidad del agua.

 


28 enero, 2013

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