La Laguna de Los Patos ¿Otra leyenda en el Corcovado?

La Laguna Chocuaco. Ésta sí existe, en toda su belleza.

Carlos L Monge B
prensa@perezzeledon.net

P
or las calles del paradisíaco sector de Rincón, cantón de Osa, otrora salpicadas por particulillas de oro, es frecuente ver que en la carreta de un chapulín viaja un grupo de turistas hacia un lugar que los lugareños llaman “Laguna de Los Patos”. Pero resulta que no hay laguna, y tampoco patos.

Una fesca poza del río Corcovado, en la cálida Península de Osa.

Una fesca poza del río Corcovado, en la cálida Península de Osa.

La Laguna de Los Patos es, en realidad, una poza que se forma al pie de una cascada, con agua fresca, irresistible para todos los que la visitan ese sector de la cálida Península de Osa al que los entendidos llaman un Amazonas en pequeño. Y su nombre viene de una familia que vivió por esos lares, hace muchos años, a quienes llamaban “Los Patos”.

Un atractivo más, sumado a la oferta turística del Consorcio Turístico Brunca, en un sector del país que, además de ser calificado en documentos científicos como “el lugar más intensamente biológico de la Tierra”, está lleno de historias que rayan en la fantasía.

Representantes del Consorcio Turístico Brunca, en la Feria Brunca Emprende.

Representantes del Consorcio Turístico Brunca, en la Feria Brunca Emprende.

Se dice, por ejemplo, que “la Península de Osa está hueca, por debajo” y que en las profundidades se comunican las aguas del Golfo Dulce con las de la Bahía Drake; que en la montaña existe una explanada misteriosa y despoblada de fauna, donde no es posible escuchar ni una rana y ni un zancudo.

Que hay evidencia de que ahí vino a salir la desaparecida Antártida. Y que el bosque de baco (árbol que produce una savia lechosa a la que se le atribuyen poderes medicinales) que existe en la Isla Violines, fue plantado, probablemente, en tiempos inmemoriales, por los aborígenes de El Diquís.

La Laguna de Los Patos, sin laguna y sin patos no deja de ser, pues, parte de ese conjunto de atractivos que se suma a la oferta turística de la Península, a través del Consorcio Turístico Brunca, al que pertenecen pequeñas empresas de Pérez Zeledón, Coto Brus y Golfito.

Además de paradisíaca, la Península está llena de historias y leyendas.

Además de paradisíaca, la Península está llena de historias y leyendas.

El grupo está formado por Agro San Miguel (cavernas, en Pérez Zeledón), el Centro Turístico La Botija (Pérez Zeledón) Desafíos Tours, el Jardín Botánico Wilson y el Hotel Emanuel, en Coto Brus y Danta Lodge, una empresa recién incorporada a la organización.

Cada una de esas empresas tiene una historia y ofrece buenas razones para visitarlas: Ingresar a unas cavernas; caminar por un jardín que cuenta con la segunda colección de palmeras más grande de Latinoamérica…

Y el Danta Lodge, una casa particular que ha ido siendo remodelada, en Guadalupe de Puerto Jiménez (a tres kilómetros de los linderos del Parque Corcovado y a tres de la Reserva Indígena Guaimí) al punto de que se ha convertido en un destino turístico del que vive la familia, según informa Henry Barrantes, uno de sus propietarios.

El Consorcio Turístico Brunca viene trabajando desde hace algunos años con fin de desarrollar proyectos promocionales en conjunto, de la manera en que lo estaba haciendo en la recién pasada Feria Brunca Emprende (18 y 19 de abril de 2015), celebrada en Palmar Sur de Osa.

Créditos: Fotos de Fundación Neotrópica (Laguna de Chocuaco); Intertica.com (Panorámica) y Visitecentroamerica.com (la poza).

27 abril, 2015

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