La impactante experiencia de encontrarse con el Papa

Francisco

Carlos Monge
prensa@perezzeledon.net
“¡Cuánta emoción…pude estar tan cerca… es imposible no sentir escalofríos…bendiciones para todos!,  expresaba ayer en su cuenta de Facebook Jason Varela, uno de los generaleños que acudieron a Brasil al encuentro con el Papa.

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No es de extrañar una sensación de esa naturaleza. Para alguien que admira a uno de los más grandes líderes de la humanidad, por su investidura en la fe, por sus enseñanzas y anhelos, por su carisma, el encuentro con el Papa es una experiencia impactante y las emociones entran en confusión: rezar, gritar, agitar los brazos, reír, decir, tratar de controlar los nervios… Será de las veces que, entre la multitud, cada quien se sienta acompañado.

La oportunidad de fotografiar al Papa.

La oportunidad de fotografiar al Papa.

Es una experiencia impactante e imborrable por la que muchos, si no todos esos dos millones de jóvenes misioneros que acuden a la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) que se está celebrando en Brasil durante la presente semana, van a moldear sus propósitos misioneros al compás que está marcando el revolucionario “Papa del fin del mundo”.

De Costa Rica viajaron a Brasil para participar en la Jornada unos 400 jóvenes; de Pérez Zeledón tal vez una veintena; de la Pastoral Juvenil ocho; pero Jason viajó solo, a vivir un encuentro diocesano de jóvenes del Movimiento Familiar Cristiano (MFC) y la Semana Misionera, actividades previas al arribo del Papa.

Como estar en casa.

Como estar en casa.

Desde Sao Pablo, primero, Aparecida después y ahora desde  Río de Janeiro, Jason informa a PérezZeledón.Net que se desplazó desde el 11 de julio a la Arquidiócesis de Maringá, a unos 1200 kilómetros de Río, donde participó en actividades celebradas en las parroquias de Santa María de Guadalupe y San Antonio de Padua.

Sus experiencias son sorprendentes y emocionantes. A veces las posibilidades de acudir a una actividad parecen imposibles, como cuando intentó conseguir espacio para asistir a la misa del Papa en el santuario de Nuestra Señora de Aparecida: “Sólo pueden entrar 12 mil personas. Acabo de recorrer la fila y hay como 20 mil. De todo hay: jóvenes, adultos mayores, niños, monjas, sacerdotes… sólo la fe, porque está lloviznando; frío de 15 grados”.

Ya se ha encontrado con el Papa. “La primera vez que conocí a un Papa, fue al beato Juan Pablo II;  estaba en la barriga de mi madre”, dijo. “Ayer, cuando vi salir al Papa Francisco a dar la bendición, me dio la sensación de que lo que estaba viviendo era mentira, que era un sueño, más cuando lo vi la segunda vez…se me escalofrío el cuerpo, no lo creía posible y pasó muy cerca…se siente la espiritualidad de él…simplemente una experiencia única”, cuenta Jason.

Unidos por la fe.

Unidos por la fe.

A la experiencia espiritual, Jason suma la aventura: “Llegué a Río de Janeiro el 11 de julio. Tomé un bus hacia la ciudad de Maringá, que duró 19 horas. Ya en Maringá, me recibieron dos familias de dos parroquias”, dijo.

“Participé de un encuentro con jóvenes del MFC y de la Semana Misionera, donde en principio sólo esperaban alemanes, por lo que la delegación que tuvieron fue de 73 alemanes y un tico.

“Salí de Maringá sin hospedaje hacia Aparecida del Norte, donde se encuentra el santuario de Nuestra Señora de Aparecida, y de camino Dios me puso una familia que me hospedó.

“Me vine ayer de Aparecida sin hospedaje y ya en la terminal, encontré dónde hospedarme…con lo que continúa la historia…no tengo más que decir que Dios y María me acompañan… bendiciones…”, narra Jason Varela, un generaleño que está viviendo en Brasil, una grandiosa fiesta.


26 julio, 2013

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