“La escuelita de la cabuyera” hoy está cumpliendo 50 años

Barrio Francisco Morazán Quesada, Pérez Zeledón.

Carlos Monge
prensa@perezzeledon.net

E
sta noche se realizará el acto oficial de celebración del Cincuentenario de la Escuela Francisco Morazán Quesada, en San Isidro de El General, y todo parece estar preparado para un sentido acontecimiento, menos una memoria que documente con claridad los orígenes del centro educativo.

Hoy, viernes 17 de octubre de 2014, se dará una bienvenida a los directores, docentes y egresados de la Escuela y se entregarán certificados a los directores y maestros que trabajaron en la institución y se rendirá homenaje póstumo a sus funcionarios ya fallecidos.

Los niños no se inmutaron con "tener" que recibir clases en el corredor, debido a que en el aula hay una exhibición de fotografías.

Los niños no se inmutaron con “tener” que recibir clases en el corredor, debido a que en el aula hay una exhibición de fotografías.

Se recordarán los orígenes épicos de una escuelita unidocente nacida en un cabuyal, ubicada en un punto intermedio entre los centros de población de Quebradas y San Isidro de El General. Hasta entonces -1964- los niños de ese amplio sector del norte de San Isidro tuvieron que caminar hasta escuelas tan alejadas como la de San Rafael Norte, Quebradas y San Isidro.

La idea de crear una escuela equidistante fue puesta en práctica en la finca de Hernán Barrantes Elizondo (segregada de la gran finca de Joaquín Barrantes Retana) que era dedicada a la producción de cabuya. Se agregaron dos aulitas modestas a la galera de acopio y secado de la cabuya.

El escenario está listo; hoy es el acto oficial de conmemoración.

El escenario está listo; hoy es el acto oficial de conmemoración.

Y así, con un maestro asignado por el Ministerio de Educación Pública, las dos aulas agregadas a la galera y un tabique de la cabuyera, se inició una nueva era de la educación en ese sector de Las Quebradas, sin más nombre que la “Escuela del Cabuyal” y sin más barrio que las casas desperdigadas de generaleños más bien dedicados a las labores del campo.

Pero luego le surgió la idea a Hernán Barrantes que podría construir un residencial, a la manera de un barrio moderno y bonito, que le permitiera tener más ganancias que las que le producía la cabuya y que, al mismo tiempo, tuviera costos accesibles para familias de limitados recursos económicos, a la manera de un proyecto de interés social.

Diseñó el residencial, consiguió dinero, llevó servicios de corriente eléctrica y agua potable y hasta quiso asfaltar las calles, pero no pudo cumplir con las obligaciones financieras a tiempo y el proyecto se convirtió en un fracaso económico. Luego, los propietarios de los lotes tuvieron que hacerle frente a la crisis y darle continuidad a sus proyectos de vivienda.

Galería de egresados de la Escuela Francisco Morazán.

Galería de egresados de la Escuela Francisco Morazán.

En el mismo residencial fue incluido un amplio espacio para la escuela; pero contra la creencia popular –y siempre con un interés más bien social que empresarial- la tierra no fue donada, sino vendida a la Junta Administrativa de la Escuela.

De una u otra manera, a la escuela se le vino a llamar “Joaquín Barrantes Retana”, durante más de treinta años; pero una injerencia política a la que los testigos de los acontecimientos no le encuentran explicación, llevó a un dirigente generaleño a promover un cambio de nombre.

Que se bajara el retrato de Barrantes del escenario de la Escuela y se sustituyera por el de Morazán (aunque se trate de uno de los más insignes luchadores por una gran patria centroamericana unificada) sigue siendo, para muchos, una afrenta al patriarca.

Escuela MorazánSe habló de educadora e inmortal escritora de cuentos infantiles Carmen Lyra; pero su nombre se desechó porque era comunista; se habló de “El Panameño” (la cuesta, a la salida hacia San Isidro, se le sigue llamando así) por la presencia de un agricultor de origen panameño que vivió en ese sector, pero se desechó porque su presencia no tuvo incidencia directa en la fundación de la escuela y la conformación del barrio; y, a fin de cuentas, en una asamblea de vecinos celebrada en 1996, se vino a imponer el nombre de Francisco Morazán Quesada. Y el residencial, ahora elevado a la categoría de barrio, heredó el nombre de la escuela, por asociación.

A lo largo de los 50 años de historia, por este centro educativo de 130 estudiantes han pasado directores, docentes y juntas administrativas que fueron haciendo aportes, a veces significativos, para que hoy, la Escuela Francisco Morazán Quesada sea una avanzada y acogedora casa de enseñanza.

A ellos, y a los egresados de esta pequeña escuela, ahora encajada en un sector urbano de Pérez Zeledón, se les rendirá tributo, en la noche de hoy, en el punto culminante de una semana de celebraciones.


17 octubre, 2014

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