Inicia etapa de producción en finca fertilizada con desechos

Probioti

Carlos Monge
prensa@perezzeledon.net

C
on la superficie cubierta por una gruesa capa de suelos orgánicos producidos a partir de desechos alimenticios orgánicos, al menos una parte de una pequeña finca de El Pilar de Cajón ya está siendo preparada para la siembra de productos agrícolas.

Una pareja de agricultores fue autorizada para que inicie las siembras, en una de las cinco hectáreas y media de terreno que conforman la finca, dando inicio, así, a la etapa productiva de una propiedad otrora caracterizada por la esterilidad de los suelos. En principio, lo que quieren es producir sus propios alimentos.

Desechos convertidos en abonos orgánicos en unos pocos meses.

Desechos convertidos en abonos orgánicos en unos pocos meses.

Esta finca ha servido, durante los años más recientes, para depositar y dar tratamiento a los desechos alimenticios –frutas, vegetales, cáscaras y restos de comidas- de instituciones públicas y empresas. Sólo el Hospital Dr. Fernando Escalante Pradilla, uno de los proveedores, aporta dos toneladas de los residuos que utilizados en la producción de abono orgánico.

El aporte del Hospital es todavía más significativo gracias a la identificación de los trabajadores con el proyecto. Recibieron capacitación para separar los desechos biodegradables y depositarlos en recipientes cerrados herméticamente, para que luego sean trasladados a El Pilar.

El trabajador que da tratamiento a los desechos.

El trabajador que da tratamiento a los desechos.

La finca, propiedad de Bolívar Ureña, forma parte de Probioti (Productos Biológicos de la Tierra) Soluciones Ambientales, una empresa dedicada al tratamiento de los desechos y la generación de productos orgánicos y saludables.  Los desechos son depositados en fosas y luego se les da tratamiento con microorganismos, para acelerar su descomposición y eliminar los agrios olores de los lixiviados y su atractivo para animales carroñeros. Se les tapa primero con zacate, para oxigenarlos,  y luego con tierra.

El tratamiento es un proceso que  acelera la conversión de desechos biodegradables en tierra, que viene acompañado por la fabricación de biofermentos que luego son utilizados como abonos foliares. Y, como complemento de una detallada labor que incluye una periódica remoción de la nueva tierra, luego se siembra una variedad de frijol no comestible, llamada mocuna, que se desarrolla rápidamente y que, convertido de nuevo en abono orgánico, es abundante en la generación del nitrógeno que necesita el suelo.

Una variedad de frijol para nitrogenar los suelos.

Una variedad de frijol para nitrogenar los suelos.

Esta es la misma finca que Ureña utilizó, en años anteriores, para la producción orgánica de caña, para la venta de jugo en la Feria del Productor Generaleño. El proyecto quedó interrumpido porque alguien le dio fuego al cañaveral.

El esfuerzo en el desarrollo del proyecto es aún mayor, debido a que la Municipalidad de Pérez Zeledón  –que se ocupa de la recolección de los desechos- no ha logrado que los habitantes se identifiquen con los planes de separación de desechos y porque los residuos biodegradables, efectivamente separados, son llevados a su finca de El Peje, en una labor que, a criterio de Ureña, son onerosos y no les producen ninguna renta.

Fotos por cortesía de Bolívar Ureña.

16 enero, 2014

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