Hoy es Navidad; cuando se juntan el consumismo y la fe

Navidad Kolping 2011.

Carlos Monge
prensa@perezzeledon.net

E
l mes previo a la celebración de la Navidad de un día como hoy, 25 de diciembre de 2013, conduce necesariamente a la reflexión o, al menos a la búsqueda de información, desde las más diversas perspectivas, acerca del nacimiento de Jesús, la existencia de un Dios único y el verdadero sentido de su presencia en la Tierra.

El comercio, a través de las grandes y pequeñas empresas, se prepara de las más diversas maneras, para satisfacer la demanda  de los cientos de millones de personas de todo el mundo, que quieren emular de alguna manera el tributo que rindieron los Reyes Magos con los regalos al supremo Niño; los niños se preparan para recibirlos, en uno de los actos más sentimentales que, como seres humanos, llevan a lo largo de la vida.

En algunos algunos barrios los habitantes se organizan para celebrar.

En algunos algunos barrios los habitantes se organizan para celebrar.

La Navidad genera las más diversas iniciativas y reacciones, a veces llenas de creatividad; y cada una de ellas conduce a despliegues de espectacularidad, de denuncia, de iniciativas y llamados a la solidaridad. La inmensa mayoría de los cristianos, y ahora también otros no cristianos, en la medida de sus posibilidades, ponen algo de su parte para que la celebración no pase inadvertida.

Por supuesto: hay y seguirán habiendo casas y barriadas enteras fuera de ruta, para el creativo y siempre esperado personaje de San Nicolás, Santa Claus o Papá Noel, por las que se activan las instituciones y los comités locales, para que los niños pobres puedan pasar una feliz Navidad, como ocurre con los que tienen mejores recursos.

“En los días navideños…  se desorbita todo, quizá por ser un tiempo intensamente festivo, entrañable y popular. Hay obsesión por comprar regalos, sean teléfonos móviles y velas sugestivas, colonias y perfumes, corbatas y pañuelos, libros, vídeos y discos compactos. Se ven las calles abarrotadas de gente con bolsas vistosas, repletas de obsequios. En la Navidad comercial hay mucho ruido, música a todo volumen, consumismo y masificación. Como contrapartida, da trabajo extra a multitud de vendedores, conductores, carteros y barrenderos”, recuerda un artículo del reconocido blog “Taringa”. Y Pérez Zeledón no se exime de la locura.

Navidad sin Jesús

Hasta en China, y sin Jesús, se viene celebrando una particular Navidad, más bien cargada de consumismo que de espiritualidad, conforme lo informa Patricia Castro Obando, en “El Comercio”, de Lima.

Hay instituciones y comités locales que se activan.

Hay instituciones y comités locales que se activan.

Patricia cita estadísticas de la Academia de Ciencias Sociales de China, según las cuales el 90% de las personas consultadas entre los 15 y los 45 años de edad, residentes en las ciudades, celebró la Nochebuena y la Navidad en restaurantes, bares o en casa con la pareja y los amigos; que la atmósfera navideña envuelve a los locales comerciales que se llenan de luces intermitentes, muñecos de Papá Noel y árboles de plástico procedentes de Cantón, donde se fabrican los artículos navideños y de Año Nuevo que se venden en todo el mundo.

Y en contraste con la secular y febril industria creada alrededor de la Navidad, Paper Blog concentra su atención en los esfuerzos de las organizaciones de comercio justo en la promoción de un consumo diferente, que contribuya a proteger el medio ambiente, sea solidario con las personas  y conduzca a un consumo responsable con los derechos humanos.

Bien que mal, la Navidad activa la imaginación de cientos de millones de personas de todo el mundo, en torno a la celebración del más grande acontecimiento jamás vivido por la especie humana; y en el fondo –en el inconsciente colectivo- queda un tema de reflexión necesario, imborrable y eterno.


25 diciembre, 2013

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