Fuerza pública acorralada por espacio para la chatarra

Las radio patrullas de desecho son un estorbo y se ven horribles, pero el Ministerio de Seguridad no tiene a dónde llevarlas.

Carlos Monge
prensa@perezzeledon.net

Aunque apertrechado, con disciplina y autoridad, el destacamento de la fuerza pública asignado a Pérez Zeledón se siente inválido para resolver un problema con el que está causando molestia a todo el mundo: cómo deshacerse de los vehículos policiales que están fuera de circulación.

En específico, se trata una docena de carros que sirvieron como radio patrullas y para el transporte de reos, que han venido quedando inhabilitados desde hace siete años, debido mayoritariamente a desperfectos mecánicos que no fue posible reparar, además de uno que quedó fuera de uso por causa de un accidente.

El problema es un lastre para el Ministerio de Seguridad Pública porque están mal estacionados, en un lugar que quita visibilidad a los choferes que conducen por la vieja calle donde está ubicado el llamado “Puente de la Guardia Rural”.

Se está volviendo, además, una emergencia, porque los vecinos se están quejando por el peligro que representan, porque quienes llegan en automóvil a hacer algún trámite en la fuerza pública les bloquean la entrada a las cocheras de sus casas, porque pueden convertirse en refugio de alguna alimaña peligrosa y porque se ven horribles.

De hecho, un vecino del edificio que es abogado, Federico Núñez Mata, presentó una demanda contra los jerarcas de la fuerza pública y la Dirección Regional de Tránsito ordenó a principios de noviembre de 2012 que los vehículos fueran reubicados en el término de dos días. Ya estamos en diciembre.

Por estar inutilizados y a la intemperie, los vehículos se convirtieron en un cúmulo de chatarra que se ha vuelto un completo estorbo. Durante un tiempo, fueron depositados  en un lote que está ubicado frente a la Delegación Cantonal de la Fuerza Pública –donde más antes estuvo el aserradero de Peña y Saborío-, pero el actual dueño pidió que los sacaran de su propiedad y puso cerca.

Las autoridades se vieron precisadas, entonces, a estacionarlos en la vía pública, porque no tienen a dónde llevarlos. Los depósitos de vehículos descontinuados en otras propiedades del Ministerio de Seguridad Pública, en San José y la zona sur, están saturados.

La falta de espacio para vehículos públicos que quedaron fuera de circulación por defectos mecánicos o de propiedad privada que están en comiso, también es un problema que se presenta a otras dependencias públicas, como la Dirección de Tránsito o el Organismo de Investigación Judicial.

La vía más factible para que la fuerza pública se desprenda de ellos es donándolos a instituciones de bien social, para que los vendan  como chatarra o para repuestos. Pero ese procedimiento es el más engorroso de los papeleos burocráticos y, por el momento, lo que están haciendo los abogados de Seguridad Pública es dar el primero de uno de los mil y un pasos que deberán caminar: desinscribirlos.

La fuerza pública ha sido la Cenicienta de las dependencias públicas, a lo largo de la historia de Pérez Zeledón. En las épocas más recientes estuvo junto al Palacio Municipal y en el edificio del desaparecido Banco Anglo Costarricense y, ahora, está junto al histórico “Puente de la Guardia Rural”, posiblemente el peor construido en los anales de la ingeniería porque –entre otros detalles- puede convertirse en un tapón en tiempos de temporal.

Hoy, el panorama es mejor para a fuerza pública. La Municipalidad cedió a Seguridad Pública un terreno en el barrio San Francisco de Asís, donde será construido un edificio para que se establezcan las direcciones de la Región Brunca y Cantonal de Pérez Zeledón, con lo que dejarían libre el cuartel de San Isidro para uso exclusivo de la Dirección Distrital.

Las cosas parece que están destinadas a cambiar, pero no antes de un año, si la obra se construye al ritmo de los puentes de los ríos San Isidro y Jilguero.


6 diciembre, 2012

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