Frustración entre cafetaleros que no recibieron ayuda

Alegoría del billete de 5 colones.

Carlos Monge
prensa@perezzeledon.net

C
ientos de caficultores de Pejibaye y Platanares, Pérez Zeledón, vivieron la frustración de regresar a sus hogares sin el dinero que esperaban recibir mediante el programa gubernamental de ayuda a los agricultores afectados por la roya del cafeto.

No calificaban; o se quedaron cortas las previsiones de la “Declaratoria de situación de pobreza coyuntural de los pequeños productores de café  afectados por la roya del cafeto”. La comisión local que se encarga de atender la emergencia se vio en la necesidad de establecer un filtro, para ayudarles a los que, en definitiva, no tienen ingresos de ninguna otra parte.

La situación es muy difícil para los cafetaleros.

La situación es muy difícil para los cafetaleros.

Quedaron fuera profesionales que tienen pequeñas fincas cafetaleras; los que reciben alguna ayuda –aunque sea ínfima- del Instituto Mixto de Ayuda Social; y los que sobrepasaron las cien fanegas –así fueran unas pocas- en la anterior cosecha y, por supuesto, los que ni siquiera utilizaron los agroquímicos para combatir la enfermedad.

La convocatoria fue para el martes y el miércoles de la semana pasada -18 y 19 de julio de 2013- en Las Mesas de Platanares. La Comisión esperaba 250 caficultores de Platanares y otros tantos de Pejibaye, pero se vio sorprendida con la llegada de una avalancha de agricultores, calculada entre ochocientos y mil. Algo parecido ocurrió en San Vito, a donde llegaron 800.

Gente que llegó a Las Mesas en la madrugada del martes, para conseguir una ficha que de nada le sirvió al día siguiente porque –junto con su esposa y un hijo- había sobrepasado las 100 fanegas. Gente de Santa Lucía, China Kichá, San Gabriel… Jornadas de horas caminando por honduras y cerriles…

Desgarra el corazón imaginar a un campesino acostumbrado a las peores inclemencias, llorando ante una imagen religiosa la impotencia de no haber podido llevar completos los encargos de la mujer.

Los daños a la agroindustria serán prolongados.

Los daños a la agroindustria serán prolongados.

“¿Qué no nos ha pasado a nosotros, a los últimos de abajo; que los de arriba nos engañan. La timidez de nosotros nos hace ser así. No sean tan injustos, no nos engañen”, comentaba Humberto Naranjo, quien, a sus 73 años, les reprocha a aquellas gentes a quienes otrora dedicó horas y días enteros para que llegaran a la Asamblea Legislativa  y en los momentos aciagos no les llegan a dar apoyo.

“Pero no importa –dice, recuperándose- ahí tenemos frijoles, y bananos y yuca… de hambre no nos vamos a morir”.

Justamente, en el sentido inverso, la Comisión salió al paso de habladillas (no de don Humberto) que vinculan intereses políticos asociados al IMAS y una tendencia partidista con la entrega de ayudas a los caficultores.  Nada qué ver.  La disposición de adelantarles una pequeña ayuda provino de las más altas esferas gubernamentales, válida para todo el país.

Proviene de un decreto de los ministerios de la Presidencia, Trabajo y Seguridad Social y Agricultura y Ganadería, avalado por la Presidenta, que declara “…en situación de pobreza coyuntural a los pequeños productores de café, cuyos cultivos estén afectados por la roya del cafeto; siempre y cuando la cosecha de este grano constituya su principal o única fuente de ingreso familiar”.

El decreto autoriza al IMAS  a otorgarles un subsidio, de acuerdo con un orden de prioridades establecido en conjuunto con el MAG y el ICAFÉ. Es el orden prioritario para atender una situación que revela la gravedad de los padecimientos que se están sufriendo en los campos y que, en el caso de los caficultores que no reciban ayuda, se extenderán hasta que los hijos de los cafetos talados produzcan y generen nuevos ingresos.

Los caficultores de los otros distritos de Pérez Zeledón irán siendo llamados por la Comisión en lo que falta de julio y durante el mes de agosto.


26 julio, 2013

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