Fracasa intento de rastreo de acuerdos municipales

San Isidro de El General

Carlos Monge
prensa@perezzeledon.net

A
unque existe una consciencia generalizada de que el Concejo de Pérez Zeledón es “una máquina de acuerdos tomados sesión tras sesión” o un “cementerio de acuerdos municipales” no todos los regidores están de acuerdo en crear una figura “ombudsman” que les dé seguimiento.

Por el contrario. Una iniciativa del presidente municipal, Manuel Alfaro, para crear una comisión que se encargara de darle seguimiento a los acuerdos de las comisiones fracasó, por no encontrar el apoyo que necesitaba. Sólo cinco de los nueve regidores votaron a favor y el proyecto fue remitido a comisión.

Es frecuente que, durante las sesiones municipales, algún regidor se acuerde de una disposición adoptada por el Concejo que aparentemente no se llegó a ejecutar. Tal es el caso, por ejemplo, de un acuerdo de inicios del presente año 2013, para preparar y calendarizar un congreso deportivo. Se pasaron los tres meses previstos para preparar la celebración, pero nunca se volvió a saber nada acerca del congreso.

El Concejo de Pérez Zeledón es una máquina de producir acuerdos a los que no se da seguimiento.

El Concejo de Pérez Zeledón es una máquina de producir acuerdos a los que no se da seguimiento.

La propuesta de Alfaro para crear una comisión especial denominada  “Comisión de Control de Acuerdos y Trabajo de Comisiones”, fue analizada en la sesión del recién pasado cinco de mayo de 2013.

Pero parte de la oposición se derivó de que el seguimiento a los acuerdos debe correr por responsabilidad de la Secretaría Municipal. Otros consideran que una nueva comisión sólo vendría a enredar aún más las cosas. Y otros opinan que es a la Administración a la que le corresponde la tarea.

Wilberth Ureña, el regidor que más trae a memoria acuerdos incumplidos u olvidados, considera más bien que cada regidor que presente una moción debe ser el responsable de darle seguimiento. Estima, además, que la Secretaría tiene suficiente personal (cuatro secretarias y un abogado, equivalentes al doble de lo que tenía hace dos años) y que, de toda manera, el seguimiento debería ser un trabajo administrativo.

Más cercana a la figura del “ombudsman”, la regidora María Ester Madriz  expresa que “El Concejo Municipal es un cementerio de mociones y de acuerdos que no se cumplen”, por falta de controles, pero más bien se inclina a que sea un funcionario quien lleve los controles.

Una  visión más lapidaria fue la del regidor David Araya, quien considera que en el momento de elaborar mociones o dictámenes de comisión se debe agregar de manera expresa a la Administración que se remita el informe u oficio una vez  cumplidos los alcances de los acuerdos, “caso contrario, no se puede hacer nada, ya que el control es casi imposible al ser una máquina de acuerdos tomados sesión tras sesión”.


21 mayo, 2013

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