En setiembre siembran el maíz de la mazamorra

Guerreras del equipo de fútbol de Mollejones. Archivo de 2012.

Carlos Monge
prensa@perezzeledon.net

E
l dieciséis de setiembre de 2013, tempranito, será un buen momento para sembrar la milpa que se necesitará para elaborar la mazamorra de la octava edición de la Feria del Maíz de Mollejones de Platanares. Una semana después, la siembra será para que los elotes de las chorreadas estén a punto  para la fiesta.

Las artesanías forman parte de la oferta.

Las artesanías forman parte de la oferta.

Ya, en Mollejones, están trabajando en una festividad tradicional que no es parroquial ni de asociación de desarrollo ni deportiva –como ha solido ocurrir en la historia de los pueblos- sino del Grupo de Seguridad Comunitaria, una organización comunal que se dedica proteger los bienes y la integridad de los ciudadanos.

Mollejones es una pequeña comunidad rural ubicada a no más de veinticinco kilómetros de San Isidro de El General, por la carretera a Pejibaye de Pérez Zeledón, a donde se llega por carretera asfaltada. Cuenta con todos los servicios modernos, pero durante los días 30 de noviembre y primero de diciembre, todo es “máis”.

Juan Luis Araya, Maritza Rojas, los otros miembros del Comité y toda la comunidad, han logrado recuperar toda una serie de costumbres y tradiciones campesinas que, llevadas al grado de festividad, sólo dan tiempo para descansar y seguir disfrutando.

¿Qué tal con una piernita de gallina achiotada?

¿Qué tal con una piernita de gallina achiotada?

Mollejones ofrece la oportunidad de “batir mandíbulas” con los partidos de futbol masculino y femenino, con botas de hule, como todavía es posible verlo entre chiquillos (y otros no tan chiquillos) en las canchas barrealosas de los pueblos alejados, con un olote en la mano y tarjetas de tuza para sancionar a los infractores.

Durante los partidos no faltarán, por supuesto, los asistentes con camillas confeccionadas con sacos de gangoche y palos redondos, a la manera en que antes había que sacar a los heridos y los enfermos hasta donde pudiera llegar la carreta, en la tormentosa travesía hasta el hospital.

Una chorreada con natilla; una tortilla de queso, mazamorra...

Una chorreada con natilla; una tortilla de queso, mazamorra…

Inocentes juegos de yackses y cromos, carreras en sacos y otros muchos y diversas actividades con las que la gente se entretenía cuando no había luz ni juegos electrónicos,  en torno al evento más importante de los dos días de actividades: el concurso de trajes confeccionados con derivados de la planta del maíz.

¿Y, comidas? Ni se diga: la mazamorra  con que arranca el presente artículo, con ese toque mágico de acidez logrado con el añejamiento del cospó; chorreadas, biscocho, elotes, tortillas palmeadas… No, si fue buena inspiración tuvieron los abuelos mayas en jurar que los primeros seres humanos nacieron en mazorcas de maíz.

El Comité de Seguridad Comunitaria de Mollejones comenzó a funcionar hace ocho años, con treinta miembros, de los cuales ya no quedan más que seis. Nadie quiere enemistarse –sólo a manera de ilustración- con los mamulones que tiran piedras a las luminarias del alumbrado público.

Pero el Comité sigue funcionando, a la espera de recuperar la membresía que tuvo en años anteriores, para que la fiesta de dos días –en la que sí hay un apoyo total de la comunidad- tenga más y mejores repercusiones en beneficio de un pueblo, de veras, de iniciativas originales y benéficas.


10 agosto, 2013

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