El Monumento a la Madre retoma vida

Monumento a la Madre, Pérez Zeledón.

Carlos L Monge B
prensa@perezzeledon.net

E
l Monumento a la Madre, célebre por su valor simbólico y por la inmortalidad de las manos que lo esculpieron, comienza a retomar vida con los trabajos de restauración ordenados por la Municipalidad de Pérez Zeledón.

Estado en que se encontraba, después de los diversos daños causados por las personas y el medio ambiente.

Estado en que se encontraba, después de los diversos daños causados por las personas y el medio ambiente.

Poco imaginaba el gamberro que lo dañó, en el recién pasado mes de diciembre de 2014, que estaba haciendo una detonación de advertencia para que el Gobierno local tomara iniciativas terminantes e inmediatas para recuperar una obra de arte invaluable que estaba condenada a la desaparición.

La había invadido un hongo, por estar a la sombra de un árbol y en el abandono. Y a partir de ahora, que se tiene más conciencia de las dimensiones del monumento, es preciso que se le proteja y se le dé mantenimiento (lavándola con jabón y agua a presión) para que se preserve durante muchos otros años, aconseja Rainier Mora Marín, el escultor que trabajando en la restauración.

Y es preciso que se preserve –advierte el escultor- no sólo porque es una obra del maestro Manuel Zeledón Rodríguez o porque es la única de las cerca de dos mil obras de Zeledón que está expuesta al público (las otras están en parroquias, catedrales y residencias de gente muy adinerada), sino también por su valor simbólico.

El escultor resalta el valor del monumento, esculpido por Zeledón en 1964.

El escultor resalta el valor del monumento, esculpido por Zeledón en 1964.

También porque es el único monumento que rinde tributo a la madre, en Costa Rica; porque rinde tributo a quienes tuvieron la inspiración e hicieron el esfuerzo económico de rendir tributo a la madre; porque es un instrumento de identificación de las nuevas generaciones con quienes tuvieron la inspiración de adquirir la obra; y porque es un mensaje para que se entienda que ser madre –así se trate de una madre soltera y empobrecida- nunca, nunca, deberá concebirse como un pecado, porque de la condición de ser madre nace el don de la vida, recalca Mora.

Este escultor de El Carmen de Guadalupe destaca el valor que tiene el monumento por la trascendencia del hombre que la esculpió. Don Manuel Zúñiga –además de su amplio legado escultórico- tuvo entre sus discípulos a Juan Rafael Chacón, Ólger Villegas, Juan Manuel Sánchez (El Indio), Néstor Zeledón (premio nacional de cultura) y su propio hijo, “Paco” Zeledón, considerado como el mayor exponente de la escultura latinoamericana.

Diversas obras del escultor que está restaurando el Monumento a la Madre están en Europa.

Escultura de Rainier Mora. Diversas obras del escultor que está restaurando el Monumento a la Madre están en Europa.

Mora recomendó que tras la restauración de esta “verdadera joya de la plástica costarricense”, se le ubique sobre un pedestal, no solo para mantenerla fuera del alcance de los traviesos, sino para apreciarla en sus correctas dimensiones. Es todo un monumento. Si la madre estuviera de pie, mediría quizás unos dos metros con veinte centímetros. Y la cabeza, por ejemplo, parece más grande si se le observa desde una perspectiva horizontal.

A la obra se le están reparando los daños que sufrió en la cabeza, restituyendo partes que había perdido (un dedito de un pie del bebé, pequeñas partes de otros dedos del niño y de la mujer), y puliendo, todo con la clara intención de mantener el acabado original de la obra, por ese respeto y esa admiración que profesa hacia el maestro Zeledón este escultor de Guadalupe.

NOTA. Si usted quiere saber más acerca del escultor Ranier Mora, o establecer comunicación con él, puede hacerlo por medio de su perfil en Facebook: “Esculturas de Rainier Mora. El Arte Petreo”.

24 marzo, 2015

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