El Liceo Sinaí al fin tendrá un gimnasio

Liceo Sinaí

Carlos Monge
prensa@perezzeledon.net

Q
uince años después de la ceremonia de inauguración –si es que alguien dijo algunas palabras inaugurales- el Liceo Sinaí, de San Isidro de El General, espera con manifiesta expectativa el próximo inicio de la construcción de un gimnasio.

Adrián Solís Hidalgo, director del Liceo, llevó la noticia al Ayuntamiento de Pérez Zeledón, en la primera sesión anual del Concejo –martes 7 de enero de 2014- a la cual llegó a solicitar ayuda para que la Municipalidad le otorgue facilidades cuando los representantes de la institución vayan a tramitar algún requisito.

Con instalaciones adecuadas y acogedoras.

Con instalaciones adecuadas y acogedoras.

Más específicamente, y debido a la reiterada pregunta acerca de su solicitud, el Director pidió a la Municipalidad “que no estorbe” con los trámites burocráticos, y aunque regidores municipales le reiteraron que no es al Concejo al que le corresponden esos menesteres, la alcaldesa Vera Corrales le ofreció ayuda públicamente, y luego lo llamó aparte, para con el fin de ofrecerle apoyo en la medida de sus posibilidades.

La anécdota es reflejo de las luchas que libra la mayoría de las comunidades urbano marginales y rurales, para llevar a los estudiantes educación y formación, ojalá de la mejor calidad. La historia del Liceo Sinaí, en específico, tiene las características de un texto de motivación, si se toma en cuenta que en una ladera de las afueras de San Isidro, hoy funciona en un recinto especialmente acogedor y placentero.

De llegarse a concretar la obra anunciada por el profesor Solís, la comunidad del Liceo Sinaí contará con un gimnasio adecuado, gracias a un aporte del Instituto Costarricense del Deporte y la Recreación, de 75 millones de colones, y una contrapartida de la empresa privada por otros 25 millones de colones. Se le construirá hacia el sector norte de los pabellones.

El gimnasio será construido hacia el sector norte de los pabellones.

El gimnasio será construido hacia el sector norte de los pabellones.

El Liceo Sinaí hoy cuenta con 1036 estudiantes; ha graduado a 750 bachilleres en educación media; y necesita un gimnasio para acabar, felizmente, con una historia mendicante que lo ha obligado a realizar actos cívicos, reuniones y prácticas deportivas en otras instituciones que les han tendido la mano.

Es una alegoría de La Cenicienta. Comenzó a funcionar en marzo de 1999 con siete grupos de sétimo nivel que recibían clases en las aulas de catequesis de la Iglesia Católica, en San Isidro. Las aulas eran divisiones de un local, insuficientes para aislar el bullicio de un aula a otra, y con una cortina separaba las aulas de la Dirección, dice el sitio web del Liceo Sinaí.

El año siguiente, estudiantes y personal docente y administrativo se vieron forzados a trasladarse a un local de las Asambleas de Dios, grupo cristiano que alquiló las instalaciones, dice la reseña histórica.

El Liceo Sinaí tiene la única cancha de arena de Pérez Zeledón.

El Liceo Sinaí tiene la única cancha de arena de Pérez Zeledón.

Pero la incertidumbre volvió en el año 2001, cuando estudiantes y profesores tuvieron que asistir a clases en el gimnasio de la Escuela Sinaí. “Ya se estaba trabajando con novenos y se tenía el reto de salir adelante con las pruebas nacionales”, dice el documento.

La iniciativa del profesor Solís de acudir al Ayuntamiento a solicitar una vía expedita, tiene sustento. El historial trae a recuerdo  –ya él era director del Liceo-  que “…la construcción de instalaciones propias estaba bien encaminada, pero trabada por los trámites burocráticos. Por esta razón, el Liceo debió funcionar como un campus universitario: los sétimos recibieron lecciones en la antigua Escuela El Hoyón, los octavos años en el Salón Comunal y los novenos en la antigua sede regional del Ministerio de Agricultura y Ganadería, frente al Banco de San José”.

En 2002 se inauguraron las instalaciones del Liceo, financiadas por el Programa para el Mejoramiento de la Educación (Promece). Quince aulas, sala de profesores, biblioteca, dirección, comedor y cuatro baterías sanitarias.

Es la historia, a grandes pinceladas, de un Liceo de las características de una institución de educación media de los sectores urbano marginales, pero con el liderazgo de un director y un cuerpo docente que sólo mira hacia adelante con mística y convicción.


13 enero, 2014

Anúnciate Gratis