Derrapes al acecho en temporada de lluvias

Carlos Monge
prensa@perezzeledon.net  

E
l accidente que ocurrió ayer a un grupo de deportistas generaleños que viajaba hacia Quepos, con el fin de participar en una carrera atlética, recuerda la alta peligrosidad que alcanzan las carreteras costarricenses al inicio de las temporadas lluviosas.

El peligro viene porque el agua de la lluvia, mezclada con el polvo y el aceite derramado, convierten las carreteras en superficies deslizantes en las que se vuelve de difícil a imposible controlar un vehículo, así se trate de una recta o una curva y, con mayor razón, si se necesita aplicar el freno.

Las carreteras mojadas, con barro o aceite, se vuelven muy peligrosas.

Las carreteras mojadas, con barro o aceite, se vuelven muy peligrosas.

Esta circunstancia obliga a los conductores a redoblar las medidas de precaución, entre las cuales están, prioritariamente, la reducción al máximo posible de la velocidad y el aumento a cuatro segundos la distancia entre vehículos. En carretera mojada se necesita tres veces más espacio para la frenada que en carretera seca.

El accidente en referencia –dada la violencia con que ocurrió el choque y la destrucción de uno de los vehículos- ocurrió en la tarde de ayer en Platanillo, a la mitad del camino entre San Isidro de El General y Dominical.

El vehículo que conducía el empresario Norberto Solís Fallas derrapó en la carretera mojada y se fue a estrellar contra un camioncito, según informes de Emilio Díaz Balmaceda, uno de los acompañantes del conductor.

El frente y el lado izquierdo del vehículo de Solís quedaron desbaratado; pero sus ocupantes sólo sufrieron golpes. Emilio Díaz, en su perfil de Facebook, especificó: “Lamentablemente no pudimos correr la media maratón de Quepos. Ayer por la tarde, cuando íbamos de camino, el carro de nuestro amigo Norberto Solís Fallas derrapó, por la comunidad de Platanillo y colisionó con un camión pequeño. Gracias a Dios no hubo heridos; solo unos golpes leves en dos pasajeros…”.

Los ocupantes solamente sufrieron golpes.

Los ocupantes solamente sufrieron golpes.

Escaparon virtualmente ilesos de un accidente “aparatoso”, que pudo tener gravísimas consecuencias.

Los accidentes de tránsito, en Costa Rica, son causa de muerte, heridas y daños materiales enormes y los choques son la primera causa de los accidentes. Las estadísticas registran entre siete y ocho mil accidentes de tránsito por mes; y las carreteras resbalosas son el principal escenario de la desgracia, en temporada lluviosa.

Frente a una condición típica de las épocas de lluvia, y muy principalmente al inicio de ellas, siempre va a ser importante tomar medidas de precaución, como las siguientes:

  • Chequeo de presión de las llantas cada vez que se recarga combustible y su revisión para evitar que haya clavos, abultamientos, cortes y desgaste inconveniente en la banda de rodamiento.
  • Encender las luces, cuando está lloviendo, para ayudarse con la visibilidad del camino y para que lo vean otros conductores.
  • Bajar la velocidad. Aunque no se hayan mezclado el polvo y los aceites con el agua, la lluvia reduce la adherencia de las llantas al asfalto hasta en un 50%.
  • En caso de derrape es preciso desacelerar el vehículo poco a poco, sin cambiar de dirección ni tratar de frenarlo.
  • Aumentar la distancia de seguridad entre vehículos.
  • Comprobar que la profundidad de las estrías sea de al menos dos milímetros, para que el agua fluya por los canales.
  • Tener cuidado con los pozos de agua, porque nunca se sabe sobre su profundidad. Hay que bajar la velocidad y sostener la dirección con ambas manos.

Crédito de las fotos: perfil de Facebook de Emilio Díaz Balmaceda


26 abril, 2014

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