Debieron superar una prueba bajo el escrutinio de Lanzoni

Ronald Lanzoni.

Carlos Monge
prensa@perezzeledon.net

E
l éxito que puedan haber alcanzado en el examen físico los muchachos y muchachas que aspiraban hoy, en el Polideportivo de Pérez Zeledón, a ganar un puesto en la Fuerza Pública, será mil veces más meritorio cuando lleguen a comprender que quien los estaba evaluando era un inmortal del deporte.

La prueba física es determinante, si quieren ingresar a la Fuerza Pública.

La prueba física es determinante, si quieren ingresar a la Fuerza Pública.

Las pruebas físicas, así como las pruebas médicas y psicológicas, son parte de los requisitos que deben cumplir los aspirantes a ocupar un puesto en la Fuerza Pública, y las físicas en particular –lagartijas, carrera de tres kilómetros por la pista atlética del Polideportivo…- fueron realizadas hoy, martes once de febrero de 2014, a una veintena generaleños.

Algunos de los que participaron en el examen son jóvenes sin entrenamiento y acaso sin ningún concepto de lo que es una carrera atlética; y así como salieron “disparados” en los primeros metros, debieron cumplir con el requisito, así fuera caminando.

No se les exigía velocidad, ni excentricidad alguna; sólo que cumplieran con el requisito, bajo la observación de Ronald Lanzoni, un hombre amable que les iba indicando cuántas veces habían recorrido la pista y cuánto les faltaba para superar la prueba y que los arengaba para que siguieran adelante.

Los del primer grupo descansan, tras la prueba de resistencia física.

Los del primer grupo descansan, tras la prueba de resistencia física.

“¿Y este buen hombre, de qué se las tira…?”, pudieron haberse preguntado los muchachos que sentían abandonados por las fuerzas; que trataban de llevar aire a los pulmones; que sentían que los pies les alzaban en llamaradas…

No se las tira de nada; porque Ronald Lanzoni es un hombre muy humilde, aunque a los jóvenes de hoy les cueste comprender las dimensiones de un atleta que conmovió al país, que lo recibía con ovaciones, hacia los años 80 y 90. En los tiempos, sí, de otro inmortal llamado Rafael Ángel Pérez.

Sólo para que se tenga una referencia, Lanzoni fue cuarto lugar en la media maratón de Coamo, Puerto Rico (1987); primer lugar y cuarto lugar en la Elby’s Distance Race, Estados Unidos (1986 y 1987), medalla de plata en los Juegos Panamericanos de Indianápolis (1987).

Aunque la abandonen las fuerzas, terminará la prueba.

Aunque la abandonen las fuerzas, terminará la prueba.

Fue ganador en diez ocasiones de la media maratón La Gloria, cinco veces en la Clásica San Juan; sexto en los cinco mil metros del Mundial de Atletismo realizado en Finlandia (l1985). Participó en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 84 y Seúl 88. Corrió las maratones de Boston, Nueva York y Sidney.

Y en Pérez Zeledón, a donde Lanzoni recuerda que vino en diversas ocasiones, compitió en los 10 mil metros e impuso un récord en un evento –media maratón- que ahora no se realiza.

De manera que, cuando estos jóvenes policías, acaso ya jubilados, hablen sobre el rigor de las pruebas que tuvieron que superar para conseguir el trabajito, podrán decir con orgullo que lo lograron, ante una gloria del deporte.

Gloria del deporte que, dicho sea de paso, a sus 54 años sigue corriendo los 18 kilómetros que hay entre el Ministerio de Seguridad Pública (donde trabaja) y su casa en Aserrí (de ida y regreso) a la hora del almuerzo.

En la foto de entrada: Lanzoni anima a los muchachos.

11 febrero, 2014

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