Con más de mil medallas colgando del corazón

Vianney Picado.

Carlos L Monge B
prensa@perezzeledon.net

E
n Pérez Zeledón hay atletas que han ganado y lucen en los más preciados lugares de sus casas, una, cinco, diez medallas –de oro, plata y bronce, nacionales e internacionales- pero detrás de cada una de ellas hay un artífice que las atesora todas juntas en el corazón.

Con Saray Castro, responsable de que la Carrera al Chirripó cuente con un registro perfecto.

Con Saray Castro, responsable de que la Carrera al Chirripó cuente con un registro perfecto.

Es, sin embargo, un hombre sencillo, siempre dispuesto a ayudar y que, no por desarrollar una ardua labor silenciosa, más bien “detrás de bastidores”, es fuente de consulta y objeto de entrevista para los periodistas que se desenvuelven en campo de los deportes.

Este forjador de atletas y copartícipe del éxito en cientos de acontecimientos atléticos celebrados a lo largo de décadas, en Pérez Zeledón, Costa Rica y Centroamérica, se llama Vianney Picado, y vive en el barrio Sinaí.

Es, para los allegados a las carreras atléticas que se desarrollan en Pérez Zeledón y aún no lo distinguen, el hombre que ha estado detrás del cronómetro, durante las veintisiete carreras a campo traviesa al Cerro Chirripó.

Hace muchos, muchos años

Los fenómenos Vianney y el atletismo de Pérez Zeledón no se pueden ver por separado; son como sinónimos. Su primer acercamiento al atletismo se dio en 1980, cuando el hoy ex diputado y ex contralor general de la República, Alex Solís, hizo un llamado radial convocando gente para que le ayudara en la organización de los primeros Juegos Deportivos Nacionales de Pérez Zeledón, en 1980.

Ha estado en todas las carreras y ha cronometrado el tiempo de recorrido desde el primero hasta el último corredor.

Ha estado en todas las carreras y ha cronometrado el tiempo de recorrido desde el primero hasta el último corredor.

Vianney, junto con otro histórico personaje del deporte generaleño, Adán Núñez, fueron incorporados a la Comisión de Mantenimiento de Villas, un trabajo espectacular, por aquellos días, porque los deportistas dormían en pesadas tijeretas que había que desplegar cada noche y plegar cada mañana.

Su labor fue reconocida por el entonces presidente del Comité Cantonal de Deportes de Pérez Zeledón, José Luis Piedra, quien lo invitó a que formara parte de la planilla de trabajadores del recién inaugurado Polideportivo de Pérez Zeledón.

Se desempeñó como guarda, labor que le permitió observar con detenimiento a los deportistas que llegaban a trotar y correr sobre la pista del Polideportivo. Le parecía que algunos no lo hacían de la manera debida; que estaban haciendo esfuerzos que no les iban a deparar frutos.

Pero se llegó el día en que Piedra lo autorizó para que viajara a participar en un curso sobre atletismo que estaban dictando en San José un cubano y un puertorriqueño. Desde entonces, y hasta la actualidad –en que cuenta con alrededor de setenta certificados  nacionales e internacionales (entre ellos una licencia como entrenador atlético internacional, del nivel dos) ha estado ganando medallas, “detrás de bastidores”.

Veintisiete carreras al Chirripó

Dada su relación con el Comité Cantonal de Deportes, Vianney Picado ha venido formando parte del equipo de colaboradores que han llevado a la Carrera al Chirripó a la cumbre del éxito.

Un día en San Gerardo de Rivas; al día siguiente en Dominicalito. Y así...

Un día en San Gerardo de Rivas; al día siguiente en Dominicalito. Y así…

Ha sido el hombre del cronómetro, desde cuando José María Crespo (uno de los artífices del hoy renombrado evento) inscribía a los atletas, iba y corría la competencia, regresaba y recibía (de Vianney) los tiempos , los tabulaba y después se encargaba de la premiación.

Por aquellos días recibía la ayuda que le brindaba otra insigne colaboradora, Lucía Castiglioni.

Por momentos, acaso días y semanas, pensó que su participación en la Carrera al Chirripó (en su más reciente versión, celebrada el 28 de febrero de 2015) había llegado a su fin, debido a la utilización de aparatos tecnológicos para el cronometraje.

Pero un llamado de Luis Quesada, uno de los organizadores del evento, lo colocó en el lugar donde había permanecido durante todos los años anteriores. Así en la conferencia de prensa, así junto a la línea de salida y en la meta, a veces acompañado por un hijo, a veces por un nieto.
Piensa que todavía puede dar algo más, antes de su retiro; sabe que llegará el día en que se tenga que retirar.

Con Abraham Serrano, una promesa del atletismo costarricense.

Con Abraham Serrano, una promesa del atletismo costarricense.

“He visto crecer todo esto. He visto lo que han trabajado, cómo se han sacrificado. Como parte del Comité Cantonal, que ha andado por casi todas las comunidades, y (San Gerardo de Rivas) es una de las comunidades con un auge importantísimo y buen rendimiento. No hay nada qué criticar, sólo elogiarlos por el trabajo”, dice.

En su condición de entrenador, ha tenido a su cargo decenas, cientos de atletas, que han subido al podio y han enarbolado la bandera, a veces de Pérez Zeledón y a veces de Costa Rica.

Sabe de atletismo y también de disciplina. Recalca la importancia de que cada competencia se cumpla a la hora exacta, para evitar el desestímulo de los deportistas y que entre sus mayores satisfacciones está darles el tiempo de recorrido a los atletas, cuando por olvido o alguna otra causa, no lo hicieron con su propio reloj. Para un corredor, una de sus mayores satisfacciones está en confirmar su tiempo de recorrido.

Y también recalca la satisfacción tan grande que le causa haber participado en la formación de entrenadores: Gerardo Gamboa, el hombre se fue interesando primero en practicar el atletismo y luego en enseñarlo, desde que comenzó a acercarse al Polideportivo a ver a su hija correr.

Y de tener la compañía de entrenadores de la calidad profesional y humana de Sidar Gamboa.

Y de llevar mil medallas, colgadas del corazón.

 


8 marzo, 2015

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