Agricultores de Buenos Aires le apuestan al bambú

Bambú MAG

Carlos Monge
prensa@perezzeledon.net

D
iez agricultores de Buenos Aires tomaron la alternativa de agregar a sus fincas de maíz, frijol y ñampí la siembra de bambú, un cultivo de características maravillosas con el que se promete catapultar la economía de los productores.

Estos pioneros bonaerenses están sembrando 39 hectáreas de bambú, en asocio con diversos cultivos, gracias al apoyo que les brinda el Fondo de Financiamiento Forestal de Costa Rica (FONAFIFO), dice un informe del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG).

Un vehículo y una casa, en Bambutico, dan una idea de las proporciones de una cepa de bambú.

Un vehículo y una casa, en Bambutico, dan una idea de las proporciones de una cepa de bambú.

Son cientos las bondades de esta planta, cuyo cultivo se viene promoviendo en el país, bajo la convicción de que –toda vez que se le dé un adecuado tratamiento industrial- los productores tendrán un mercado prácticamente ilimitado.

Con bambú se pueden fabricar muebles bellísimos y confortables, artesanías; se le puede utilizar en las estructuras de casas de habitación, en el entendido de que es más resistente a la presión que la madera y más tolerante a la flexión que el mismísimo hierro.

De acuerdo con informes de Gilbert Charpentier Salazar, gerente del Programa Nacional de Bambú del MAG, la caña de bambú almacena más de 30 mil litros de agua por hectárea y captura el doble de CO2 que los árboles forestales.

“Una hectárea de bambú, almacena 62 toneladas de CO2, mientras que los árboles almacenan o capturan 15 toneladas de CO2 por hectárea”, afirma Charpentier. Esta particularidad cae de perlas a los conservacionistas que trabajan en programas de reforestación con el fin de mitigar la huella ecológica y contribuir en algo a detener el recalentamiento de la Tierra.

Los muebles y las artesanías de bambú tenen un mercado que está esperando.

Los muebles y las artesanías de bambú tenen un mercado que está esperando.

Aún más: según Charpentier, el bambú también es una excelente fuente de calor: Un kilo de bambú seco genera 4.500 kilocalorías, lo que lo convierte en una fuente de energía calórica. Y también retiene la erosión del suelo, tapa vientos y es utilizado para cercas vivas y para la alimentación de ganado en época de verano cuando hay escasez de alimento.

Y se come; sus retoños -conocidos en Costa Rica como palmito de bambú- sirven para la preparación de platillos exquisitos, tradicionales en la oferta culinaria oriental.

Los informes del Ministerio de Agricultura y Ganadería indican que en Costa Rica hay treinta productores involucrados en el cultivo, en la zona atlántica, Pérez Zeledón y Tilarán, principalmente. En Pérez Zeledón funciona la exitosa empresa Bambutico, desde hace 25 años.

En Pérez Zeledón como en Buenos Aires, y otros sectores de la zona sur, se ha venido promoviendo la idea de que los agricultores dediquen parte de sus tierras a la producción de bambú y que se integren en cooperativas que les permitan obtener incentivos y abaratar costos.

 CRÉDITOS: Foto de entrada por cortesía del ingeniero Gilberth Charpentier, gerente del Programa Nacional de Bambú.

1 agosto, 2014

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