Voluntarios estadounidenses llevan diversión a niños del PANI

Imagen: Voluntarios estadounidenses llevan diversión a niños del PANI
Xinia Zúñiga Jiménez
xinia@perezzeledon.net

Jesús llamó a los niños, diciendo: “Dejad que los niños vengan a mí y no se lo impidáis; porque de los que son como éstos es el Reino de Dios”. -Lucas 18,15-16, Mateo 19,14.

Basados en este texto bíblico, el Pastor Jorge Gutiérrez Bermúdez de la Iglesia Cristiana Dominicalito, junto a un grupo de estadounidenses desde hace cuatro meses tratan de llevar un rato de diversión y sano esparcimiento a los niños que se encuentran en los albergues del PANI (Patronato Nacional de la Infancia).


Los 30 niños de los tres albergues del PANI de Pérez Zeledón, después de disfrutar en el Polideportivo, fueron llevados a Mc Donald donde almorzaron.

Un fin de semana nos encontramos a este grupo de voluntarios en el Polideportivo de Pérez Zeledón, en donde compartían con 30 niños y niñas de los tres albergues del PANI del cantón generaleño, a través de diversos juegos recreativos y después con un almuerzo en Mc Donald’s.

Este grupo se estableció en La Costa, pero su trabajo no se quedó sólo ahí, sino que se ha extendido a la parte sur y a Pérez Zeledón; sin embargo, su proyección, según reveló a este sitio el Pastor Jorge Gutiérrez, es construir un albergue infantil en Dominicalito.

“Como hijos de Dios y cristianos nos hemos enfocado a un servicio especial, a una visión que el Señor Jesús nos ha llamado como siervos, para abrir las puertas y poder ayudar a discapacitados y menores del PANI”, manifestó don Jorge después de concluida la actividad recreativa que tuvieron en el Polideportivo de Pérez Zeledón.

El pastor agregó que los estadounidenses les han dado la mano y se han unido en una sola iglesia en La Costa, con el único objetivo de servir a los diversos albergues del Patronato Nacional de la Infancia.


Voluntarios estadounidenses, junto al Pastor Jorge Gutiérrez (de negro) llevando alegria a niños abandonados del PANI.

Con respecto a los costos de transporte, alimentación y otros que tengan durante la visita a los albergues, dijo que todo corre por cuenta de los voluntarios. Y en cuanto a lo más difícil para poder compartir con ellos, indicó que sin duda son los permisos que deben solicitar al PANI, ya que no es fácil que la institución ceda los niños que tienen a su cargo a particulares, pero que gracias a Dios no han tenido problemas al respecto.

“Nosotros hemos tratado de invertir en el Reino de Dios, porque su palabra claramente nos indica que si le hacemos algo a un niño es como si se lo hiciéramos a él”, reiteró don Jorge.

Referente a esta nueva experiencia vivida desde hace cuatro meses, señaló que ha sido excepcional y que muchas personas no saben lo que se están perdiendo al dejar de ayudar a un niño, aunque sea para que pase un rato de diversión, en el caso de estos menores que se encuentran en albergues del PANI, porque la mayoría son huérfanos, abandonados y con otros problemas.

“La vida de un niño debe ser feliz y nosotros tenemos que contribuir en algo para que ellos se desarrollen en un ambiente agradable o al menos lo que hacemos, llevarles un día de diversión sana y un almuerzo en un lugar que les guste, en donde se sientan bien”, añadió.

“Mi mensaje para todas las personas que tienen la gentileza de leer esta nota, es que brinden un granito de arena para hacer la vida de los niños abandonados mejor, más bonita, ya que la desintegración familiar, especialmente en Pérez Zeledón, por la emigración es muy grande; además, a eso hay que sumarle padres de familia con graves problemas de drogas y alcoholismo, sólo por mencionar un par de ejemplos”, puntualizó el pastor Jorge Gutiérrez.


7 noviembre, 2005

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