Uvas dulces y exquisitas, en el patio de la casa

Uvas Róger Muñoz Pérez Zeledón.

Carlos L Monge B
prensa@perezzeledon.net

Todos los esfuerzos por cultivar una vid, en condiciones meteorológicas tan adversas como las de Pérez Zeledón, se ven compensadas el día en que aparece el primer ramalito de uvas y, todavía más, en el momento de recortarlo y llevar la primera fruta a la boca.

Que lo diga Róger Muñoz Fallas, presidente de la Cámara de Comercio, Turismo, Industria y Agricultura de la Región Brunca, quien no deja de sorprender a sus amigos con esos hermosos racimos tentadores de uvas cosechadas junto a su casa, en las afueras de San Isidro de El General.

Lorena González, esposa de Róger Muñoz, cosecha uvas en el patio de su casa.

Lorena González, esposa de Róger Muñoz, cosecha uvas en el patio de su casa.

Es decir, con las fotografías de esas hermosas golosinas de uvas negras y dulces -de mesa- porque las frutas, en sí, difícilmente llegan a tomar el frío de la refrigeradora. Son producto de una sola mata –el híbrido que mejor se adaptó a las condiciones meteorológicas de Pérez Zeledón- del viñedo de doscientas plantas que llegó a tener hace unos pocos años.

Muñoz intentó desarrollar una plantación de comercial de uvas. Recibió cursos de capacitación en el Instituto Nacional de Aprendizaje; conoció a profundidad la amplia información que existe sobre el cultivo de la uva en Costa Rica, y supo que era rentable. Inclusive, intentó fabricar vino.

Pero topó con dos condiciones adversas al cultivo de la uva, en Pérez Zeledón: una (que puede es superable con abundante trabajo y mucha inversión) debida a la extrema exigencia de la vid en materia de suelos y, la otra (todavía más difícil de vencer) derivada de las características meteorológicas de este territorio del sureste de Costa Rica.

Uvas de Pérez Zeledón. Un cultivo dificilísimo, pero que da grandes satisfacciones.

Uvas de Pérez Zeledón. Un cultivo dificilísimo, pero que da grandes satisfacciones.

La humedad –explica Muñoz- facilita la propagación de enfermedades y plagas a las que hay que estar combatiendo de día por medio, sin falta, para evitar que den al traste con la plantación. De ahí que, después de haber experimentado con diversas variedades e híbridos, y más bien por el cansancio, decidió abandonar la plantación. Sólo se dejó un híbrido magníficamente adaptado, que está junto a su casa.

El cultivo de la uva, en Costa Rica, en efecto, puede ser rentable. Existen plantaciones en el Valle Central y proyectos experimentales y demostrativos como los del INA, en La Uruca, y la estación Fabio Baudrit, en La Garita. Y si bien se ha demostrado que se pueden cultivar híbridos resistentes a la adversidad de la mucha lluvia y humedad, está comprobado que la vid es un cultivo que se desarrolla mejor en condiciones altas de temperatura y ambientes secos, como Guanacaste.

Los esfuerzos de Róger Muñoz no resultaron exitosamente rentables –básicamente por lo cansado que resulta estar dándole mantenimiento a la plantación sistemáticamente- pero generaron algo difícil de conseguir para un ser humano: un exclusivo conocimiento acerca de la naturaleza de la vid y la plenitud de ver una planta florear, desarrollar los ramales, cosechar, regalar… Es una satisfacción que enloquece… Es, a fin de cuentas, la oportunidad de tener al alcance de la mano, en el patio de la casa,  una golosina a la que no se pueden resistir ni reyes ni emperadores.


10 Septiembre, 2015

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