Una infatigable sordomuda asciende a regidora suplente

La renuncia de Ricardo Chaves a su cargo como regidor suplente del PASE da la oportunidad a Jenny Leiva Fernández de ocupar un banquillo en el Concejo de Pérez Zeledón.

Carlos Luis Monge Barrantes
prensa@perezzeledon.net

Aun con sus imperfecciones, la democracia concibe espacios para los marginados, y ellos lo saben y los que han sido marginados por algún tipo de minusvalía están dando vigencia a aquella frase de Martí que decía: “Los derechos se toman, no se piden; se arrancan, no se mendigan”.

Por Martí es más fácil entender que pronto, una curul de la Municipalidad de Pérez Zeledón estará siendo ocupada por Jenny Leiva Fernández, una sordomuda que llegará a sustituir al regidor suplente Ricardo Chaves Alvarado, quien renunció de facto.

Entonces sí, los sordomudos no tendrán que seguir mendigando el apoyo que han reclamado sin encontrar respuestas.

Jenny Leiva, de 33 años, es profesora de lesco en la Universidad Latina, donde prepara a veinte funcionarios del Poder Judicial para que puedan entender mejor a los sordomudos, cuando tengan que entrevistarse con ellos en aplicación de la justicia.

Es una mujer de manifiesto liderazgo que se involucró en las filas del Partido Accesibilidad Sin Exclusión (PASE), durante la campaña política que culminó con el nombramiento de Laura Chinchilla como presidenta de la República de Costa Rica, en febrero de 2010.

Durante la campaña trabajó intensamente y su partido logró colocar a dos regidores, Wilberth Ureña Bonilla, como propietario y a Ricardo Chaves como suplente. “Lo conozco (a Wilberth), yo trabajé mucho con él y después es como si no me hubiera conocido”, expresó Jenny, a través de su madre, Marlene Fernández Quesada.

Pero lo que Jenny Leiva no sabe es que Ureña apenas se ha podido valer por sí mismo. Ascendió de vicepresidente a presidente del Concejo, cuando Kemly Jiménez Tabash fue destituida por votación de mayoría y renunció básicamente por no aceptar lo que considera un sistemático quebrantamiento del Código Municipal y los reglamentos. Es el círculo en que se encerró y por el que alega que lo marginan en convocatorias a sesiones y a reuniones de las comisiones a las que fue asignado y del conocimiento, en el tiempo previsto por ley, de temas trascendentales para el cantón.

Los argumentos de Ureña –traducidos a una manipulación política inadmisible- son los mismos por los que su compañero de bancada, Ricardo Chaves, presentó un documento para ausentarse de sesiones durante un período de tres meses que –en consideración a su ausencia- se harán extensivos por siempre. Así lo confirmó ante este medio informativo.

Jenny dijo que desconocía la situación y que nadie le había comunicado formalmente que se convertía en la sustituta de Chaves y se manifestó dispuesta a llegar a la Municipalidad a trabajar por el cantón de manera general, pero también de manera específica a arrancar los derechos de los sordomudos, no a mendigarlos. Su primer logro –y no hace que falta que lo pida, porque ha de hacerse por imperio de la ley-, es contar con un interlocutor.

Fue reiterativa en agradecer el apoyo de Kemly Jiménez mientras estuvo en la Presidencia del Concejo y enfática en afirmar que “el de ahora, nada”. Afirma que, inclusive, se negó a responderle los llamados para que a los sordomudos se les brindara apoyo y se les autorizara a participar en los recién pasados festejos patrióticos del 15 de setiembre, de la manera en que lo hicieron con anterioridad.

Su madre, doña Marlene, afirma que las dificultades para un sordomudo son inimaginables. A los que no tienen la minusvalía les parecen inteligentísimos, pero a la hora de tratarlos como iguales o de concederles un trabajo les dan la espalda. Cuenta de un muchacho que, por falta de trabajo y otras dificultades para enfrentar la vida, llega a su casa buscar apoyo cuando cae en profundas depresiones.

Apoyo sí le ha brindado su madre y que ha permitido a Jenny no sólo enfrentarse a las dificultades, sino arremeter contra el obstáculo que se le presente.  Sacó la escuela; estudió lesco en ISESA (Instituto de Servicios Educativos), una institución parauniversitaria reconocida y aprobada por el Consejo Superior de Educación que funciona en San Ramón de Alajuela. También estudió en San José. Es profesora en la U Latina y la llamaron de la UISIL.

Jenny es presidenta de una asociación de sordos que funciona en Pérez Zeledón y forma parte de otra organización similar que funciona en Cartago y en su incansable dinámica, atiende en el teléfono 83418913 (mensajes de texto) recibido por los sordomudos en calidad de donación.

Jenny vive en el barrio San Luis y está casada con Rafael Antonio Hernández Barrera, originario de El Salvador y trabajador del Súper San Luis.


18 octubre, 2012

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