Un sufrimiento más soportable para pacientes de vida limitada

La atención ha de darse de manera integral, pera que el enfermo y toda su familia le encuentren más sentido a la vida. En la foto, la sicóloga Marlene Badilla, acompaña a un niño que demanda atención especial.

Carlos Monge
prensa@perezzeledon.net

Todos, de alguna manera, vivimos el proceso irrevocable que un día culminará con nuestra muerte; pero hay personas –más de lo imaginable- que transitan por ese camino en condiciones de extremo sufrimiento.

En la Región Brunca hay 155 familias que afrontan el padecimiento de alguno de sus miembros jóvenes, a veces niños, que se sabe que culminará en el fallecimiento prematuro.  Son niños y niñas y jóvenes que rara vez llegan a la edad madura y que, desde su nacimiento, han exigido una atención de extremo esmerada. Esa es la cifra detectada, pero la cantidad es mayor.

Una buena parte de las familias han tenido que afrontar, además de la enfermedad de uno de sus miembros, la limitación de recursos económicos para mitigar el dolor del enfermo y es aquí donde interviene una entidad llamada Centro Diurno de Cuidado Paliativo de Pérez Zeledón, donde intervienen trabajadores, voluntarios e instituciones. Las instituciones, como el Hospital Nacional de Niños, y organizaciones extranjeras, son las que han venido aportando los equipos y las medicinas.

El Centro Diurno cuenta con una sicóloga, que es la coordinadora, un médico, una enfermera y una asistente y así, con la ayuda de estudiantes que realizan trabajos comunales de graduación y otra gente de buena voluntad, atienden a las 155 familias que tienen a algún miembro con un padecimiento crónico y proyección de vida limitada. También cuenta con el apoyo de una miscelánea –Sonia Infante- que tanto debe atender el teléfono y encargarse de la limpieza del local, como atender a las personas que llegan a pedir ayuda cuando sus compañeros no están y hasta despachar recetas.

El poco personal se desplaza por toda la región, llevando medicinas y una voz de aliento a las familias, y casi siempre a las madres de familia que se entregan por entero a la atención de pequeños que, se sabe, no podrán valerse solos durante el tiempo que les corresponda de vida.

Infante explica que la participación de los voluntarios es muy importante, porque a las personas encargadas de los pacientes se les brinda una atención especial sicológica, que incluye la oportunidad de conversar, de que le cuiden al niño durante algunas horas, que participen en dinámicas, que disfruten de un baile o una serenata.

La  atención que se les brinda a las familias es integral, individualizada y continua, que considere los aspectos físicos, emocionales, sociales y espirituales. De ahí la importancia de que, en algún momento, la fundación a cargo del Centro Diurno tenga su propio albergue. Desde sus inicios ha funcionado en el INVU, cerca del hospital Dr. Fernando Escalante Pradilla.

De acuerdo con la filosofía del Centro Diurno, el enfermo y la familia son la unidad a tratar. La atención a la familia repercute en el apoyo al enfermo y de allí la importancia especial que tiene la atención de los pacientes en sus propios hogares. A la familia de le debe educar.

Para el Centro de Cuidado Paliativo, siembre habrá algo más qué hacer;  hay que descartar, a toda costa, la actitud negativa, aún en las situaciones más dramáticas. Para lograrlo, se procura desarrollar una atmósfera de respeto, confort, soporte y comunicación que influyen de manera decisiva el control de los síntomas.


14 enero, 2013

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