Un SOS por Vinos Don Julián

Tienda Gourmet, Vinos Don Julián.

Carlos L Monge B
prensa@perezzeledon.net

Un proyecto corporativo solidario, en el que confluyen los intereses de 24 emprendedores generaleños, podría derrumbarse en las próximas semanas, debido a una severa falta de liquidez de uno de los empresarios líderes.

En específico, la crisis la está viviendo la empresa Vinos Don Julián, líder de un proyecto de tienda de productos gourmet, que funciona en un local ubicado en el Centro Comercial Pedro Pérez Zeledón, frente al costado sur del parque de San Isidro de El General.

Víctor Julio Mora puede llenar el estante de guaros, pero no se trata de eso.

Víctor Julio Mora puede llenar el estante de guaros, pero no se trata de eso.

El contratiempo ha llevado a su propietario, Víctor Julio Mora Vargas, a lanzar un llamado de SOS, con el fin de vender mil botellas de vino, a corto plazo. Con la venta del vino en la tienda y otras vías de comercialización, como los supermercados, Mora calcula que puede hacerle frente al pago de deuda.

Vinos Don Julián es un emprendimiento que tiene la sede en el distrito Rivas, entre las comunidades de División y La Piedra. Aquí procesa las frutas y el producto final (debido a que no hay agua ni corriente eléctrica) es embotellado en San Rafael Norte, en el distrito San Isidro.

Así ha venido funcionando desde 1996. Pero hay momentos en la vida empresarial, en que las dificultades se juntan,  y parte de la iliquidez tiene que ver con un desembolso urgente y obligado de cuatro millones de colones.

Tienda GourmetComo complemento, la Tienda Gourmet no está resultando rentable. Funciona con dos patentes, una de licores por la que el empresario debe pagar 200 mil colones mensuales, y otra de abarrotes, por 61 mil colones. Además… alquiler, servicios, el salario de una colaboradora y las obligaciones sociales.

En parte, también tiene que ver con un principio ético. Mora tiene licencia para vender todo tipo de licores, pero no quiere envilecer con un almacén de guaros el espíritu de un colectivo de empresas dedicado a la producción de alimentos saludables.

El problema es que la Ley no hace distinciones, cuando se refiere a bebidas con contenidos alcohólicos, y la Municipalidad no puede –por causa de la ley- hacer diferencias que puedan contribuir a amparar a sus administrados.

En la tienda confluyen los intereses de 24 emprendedores.

En la tienda confluyen los intereses de 24 emprendedores.

Una contradicción adicional: mientras que, en Europa, los consumidores no compran productos importados hasta que se hayan agotado los que fueron producidos localmente, en Costa Rica (a pesar de las campañas empresariales y gubernamentales) los ticos no consumen lo propio.  Aunque sea de igual o mejor calidad que el producto importado, el costarricense medio ni siquiera se detiene a pensar en que, al comprar lo importado, la platica se está yendo al exterior, a los bolsillos de los dueños de las corporaciones transnacionales.

Y, para rematar, las posibilidades de hacer empresa en Costa Rica son un hay de mí. Un empresario eslovaco le ofreció comprar 15 mil botellas de vino (un producto vigorizante para la gente que vive en aquellas gélidas tierras) para comenzar. Y no pudo conseguir un préstamo para ampliar las instalaciones, porque no tiene garantías reales que lo respalden.

El llamado de Mora no es una apelación a la caridad; basta con que los consumidores de vino opten por un producto generaleño y con que, los que no beben, como parte de su cultura, vayan haciendo una reserva para la próxima fiesta o la Navidad.


19 Junio, 2015

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