Un polifacético de oficio

Imagen: Un polifacético de oficio

Franco Guiseppe, es conocido como el mejor bartender de Pérez Zeledón

Juan Diego Jara A
djara@perezzeledon.net


La especialidad de Franco son los cócteles

¿Quién no conoce en Pérez Zeledón a Franco, el bartender de la Cascada y ahora de Sout Río? Aquellos que no, sabrán que este hombre de origen italiano, es un polifacético de oficio.

¿Cómo llegó al Valle de El General? Es una larga historia que merece ser contada, pues Franco Guiseppe, es un libro abierto y un mar de conocimientos.Considerado por muchos como el mejor bartender de Pérez Zeledón, este hombre, sabe de cócteles, pero sobre todo, hacer reír a la gente.

Un consejo, una palabra de aliento, una sonrisa, son su carta de presentación y quienes se sientan en su barra, desahogan sus penas o alegrías ante el ilustre italiano, nacionalizado costarricense.

A conquistar un nuevo continente. Franco proviene de Torino, un pueblo rural al norte de Italia, donde pasó su infancia y parte de su juventud. Allí estudió administración de negocios y enseñanza del inglés.

Sus padres se dedicaban a viajar por el mundo. Laboraban en un circo que era también parque de diversiones. A fines de los años setentas comenzaron a frecuentar Costa Rica.

“Se llamaba el Parque Olímpico. Había puestos de tiro al blanco, dardos, carreras de bicicletas y demás. Mi papá era socio minoritario. Se encargaba de que todo funcionase bien. Los grandes accionistas se separaron: Mario Calanca creó el Parque Jet y mi padrino, Ciro Malavassi, la Ciudad Mágica”, explicó.

La pasión de Franco Giuseppe son los motores, ama el Ferrari. Practicó automovilismo (Formula 1), pero el fútbol y los deseos de conocer, lo llevaron a sus 20 años (1990) a poner pie firme en nuestro país.

Ya en suelo tico, gracias a un amigo de su padre, ingresó al alto rendimiento del Club Sport Herediano como portero. Conoció a José Francisco Porras, Alexis Rojas, Kenneth Paniagua, Javier Vicente Wanchope, entre otros.

Estuvo 2 años con el herediano, pero una lesión en un partido contra Puntarenense, lo alejó de las canchas para siempre. “ ¡Lástima, el entrenador de ese entonces Moyano Reina me dijo que era bueno para atajar penales!”, acotó.


Es fanático de la Juventus de Turin y la Liga Deportiva Alajuelense

Comentó que a raíz de ello, empezó a trabajar en la Ciudad Mágica junto con su padre, donde se encargó de hacer los contactos con las municipalidades para los permisos, buscar los repuestos de los aparatos, en fin, era una cara más de la empresa.

Conoció el Edén: San Isidro de El General, y se enamoró de esta tierra fértil, pero también de una mujer de este valle, con quien tuvo dos hijas. No obstante por cosas de la vida se divorció y todavía clama por la mujer correcta.

“En 1992 mi esposa y yo nos fuimos para San José adonde mis padres. Allí laboré como docente de inglés. Pero decidimos regresar a Pérez Zeledón y empecé a trabajar en el Servicentro Llantero de Palmares, donde me partía el lomo”, resaltó.

Este hombre considera que todo trabajo es virtuoso, por eso no dudaba en hacerlo bien. En ese tiempo laboró por las noches como salonero en el bar El Cañaveral. Luego se conectó en la Hotelera del Sur, ahí estuvo 3 años como recepcionista.

A las aulas. Salió del hotel porque tuvo la oportunidad de trabajar en educación en las escuelas de General Viejo y Peñas Blancas, a las cuales se trasladó en bicicleta por seis años.

Franco manifestó que dejó la educación por su divorcio, pues ganaba poco y le era difícil subsistir pagando pensión, apartamento, y comida.

“Como bartender a uno le va mejor. Aunque parezca mentira tengo más orden y manejo con el dinero” dijo.

Se da a conocer en San Isidro por el bar La Cascada donde ingresa como salonero. Contó que estuvo 3 días a prueba y ganaba menos que sus compañeros, pero superó sus ingresos gracias a la buena química que hizo con extranjeros, quienes le dieron propinas de hasta $100.

“Fue un buen paso, económicamente me iba bien. Tuve clientes fijos que esperaban que una mesa de mi zona estuviera desocupada. Aunque eso me generó diferencias con otros saloneros, luego todos cambiaron de actitud y le ponían más ganas al trabajo”, aseveró.


Junto a sus compañeros de trabajo en Sout Río

Salió de La Cascada por cansancio, ya que tenía mucha presión. Además el lugar lo hicieron más grande, por lo que siente que cumplió el ciclo de cuatro años y medio.

Tras su paso en La Cascada, toma un tiempo para reflexionar; unas merecidas vacaciones. Colaboró en varios establecimientos comerciales del cantón, pero como se dice ahora “al suave”.

No obstante, se reabrió Sout Río y José Guillén (propietario) lo contrata como bartender, donde hasta la fecha permanece. ¿Por cuánto tiempo?, sólo Franco lo sabe.

“Este trabajo me llena por el contacto con la gente. Mi familia es todo el pueblo de Pérez. Todos aquellos que me escuchan y yo los escucho”, detalló.

Franco afirma ser romántico, sentimental y se considera cristiano. Asiste a la Casa del Banquete.

Actualmente tiene 37 años y está soltero.

Adora las pastas y el “gallo pinto”. Como buen italiano le encanta el vino y el ron.

El Midori Frank, Rosbemy Frank, Pezones Resbalosos, Mamaditas, y Sexo en la Montaña, son parte de sus creaciones cocteleras.

“Llevo a Italia en el corazón, pero mi tierra es la que yo piso y es Costa Rica, es Pérez Zeledón”, concluyó este ilustre personaje.


18 Abril, 2007

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