Un museo en Rey Curré

Carlos Luis Monge Barrantes
prensa@perezzeledon.net

Foto de archivo.

El día en que Venancio Mora dejó el palmar, con su familia, lo acompañó toda la comunidad, río arriba: unos a pie, por los trillos, y otros en canoa. Hasta las lapas, tan bullangueras, estuvieron silenciosas, el día en que Venancio Mora dejó el palmar.

Porque Venancio Mora fue como un cacique, como un patriarca, como un espíritu.

Venció a los gringos que lo quisieron obligar a vender las tierras, para sembrar banano, y los paró en seco cuando quisieron botar una ceiba, sólo porque les estorbaba a los aviones.

Y cuando le comenzaron a matar los chanchos porque se metían a la huerta. ¿Acaso no son las ceibas veneradas por los aborígenes de todo el mundo?

El día que dejó el palmar, por causa de la Revolución, viajó río arriba por las aguas que habían servido a los indios para pescar, beber, bañarse y desplazarse en canoas, desde tiempos inmemoriales.  Se fue a vivir por el lado de Cajón o Rey Curré.

No. No se sabe si el Indio Venancio era ngobe, térraba o boruca o si habría llegado desde el otro lado de Bribrí o Veraguas. Pero su nombre asociado a la historia que quieren registrar en un museo los habitantes de Curré.

Quienes viajan de Pérez Zeledón a Palmar Norte, por la Carretera Interamericana, pasan por Rey Curré, una comunidad aborigen del cantón de Buenos Aires que todavía existe kilómetros debajo de Paso Real. Sus habitantes han venido celebrando un festival desde hace veinte años, con fines de desarrollo comunal.

En el festival, que en el presente año fue programado para los días 26 y 27 de octubre, trabajan la Asociación Integral de Desarrollo Indígena de Rey Curré y las instituciones educativas de primaria y secundaria de la comunidad. También están recibiendo el apoyo de la Oficina Regional de Cultura que, en conjunto con el Museo Nacional, promueven un
Programa de Museos Comunitarios. De ahí la referencia a uno de los personajes líderes –si no en Rey Curre- en la conformación la idiosincrasia, la cultura y la historia de las comunidades aborígenes del sur de Costa Rica.

En esta ocasión, el XX Festival Yimba Cájac Rey Curré, que se desarrolla bajo el lema “Alimentando nuestra esencia indígena”, incluye competencias recreativas tradicionales y un homenaje a las comidas y bebidas tradicionales de la región.

¿Qué comían los aborígenes ancestrales, cuando no existían las comodidades de hoy y qué siguen comiendo los condenados a seguir dependiendo de la economía de subsistencia?

Comidas preparadas principalmente con banano y maíz, frutas, pescado y acaso la carne de algún animal. Como en otras culturas, las recetas se heredan de generación en generación: charí, véua (tamal de maíz y plátano maduro); michichua (tortilla de maíz joco); muá xënca (plátano verde seco al sol); uncá cha (chicha de yuca); oishí (tortillas de maíz crudo
con coco); muáshi (plátano asado) y oichá (mazamorra).

Este Programa de Museos Comunitarios capta la especial atención del Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes, cuyo titular, Manuel Obregón asistió al XX Festival “…no solo porque queremos conocer y disfrutar parte de sus comidas y bebidas tradicionales, transmitidas durante muchos años como su propio alimento, sino también porque esta
visita forma parte de una serie de acciones que venimos desplegando desde el Ministerio de Cultura y Juventud”.

“Estas son poblaciones que deberían recibir atención específica, porque cada uno de los pueblos indígenas tiene su propia historia, su propia identidad y sus costumbres. A lo largo del tiempo han logrado conservar un acervo de gran valor cultural, que debería ponerse de manifiesto para el resto del país”, indica Obregón en un comunicado del Ministerio de Cultura.

Además de comidas, los vecinos de Rey Curré incluyeron en el Festival la participación de músicos tradicionales de pueblos indígenas de la zona y una exposición de artesanías, plantas medicinales y fotografías antiguas.

Con el Festival Yimba, que comenzó a celebrarse en 1992, Rey Curré se viene haciendo de un espacio cultural importante y el museo comienza a edificarse con la primera piedra, sembrada el sábado 27 de octubre.


1 noviembre, 2012

Anúnciate Gratis