Un mesero muy solicitado

Imagen: Un mesero muy solicitado

39 años de experiencia son su mejor carta de presentación

Ha atendido a ex presidentes de la República como José Figueres,
Mario Echandi, Rafael Angel Calderón, Oscar Arias y Rodrigo Carazo; además,
ha brindado sus servicios a grupos musicales como La Sonora Santanera, La Billos
Caracas Boys y Los Galos, sólo por mencionar algunos. También
se destacan futbolistas, poetas y si fuera por alargar la lista, sería
casi interminable.

Douglas Guzmán Hidalgo, de padre jamaiquino y madre costarricense,
en 1965 empezó a trabajar -tenía 18 años- como misceláneo
en el Restaurante El Prado, al año pasó al bar y al mes ocupó
el puesto de salonero, labor que lo ha acompañado durante 39 años.
También trabajó en el Restaurante El Jardín y El Jorón
(ya desaparecidos) y en El Chirripó ya tiene unos 25 años.¡Anécdotas!

Don Douglas Guzmán Hidalgo
Momento en que el señor Douglas Guzmán, atiende a Marianne
Valhee y Tom Van Reeth de Bélgica.

Entre las anécdotas que más recuerda el señor Guzmán,
se destaca la que le ocurrió una vez en El Prado, mientras tocaba el
grupo nacional Los Hicsos, él se fue a atender a dos señoras y
como había mucho ruido, una de ellas no le entendió cuando le
dijo ¿qué se le ofrece? y le respondió “con mucho
gusto”, mientras se levantaba para ir a bailar. “Yo ni lerdo ni
perezoso”, añadió entre risas el mesero.

Otra que resalta es cuando el encargado de limpiar la piscina, con quien siempre
iba a La Shell después del trabajo, dijo un domingo terminada la “pachanga”,
que le llevaría un pescado a su esposa. Al llegar le insistió
que se comiera aunque fuera un pedacito para acostarse tranquilo; sin embargo,
el lunes era día libre y el martes cuando llegó estaba muy enojado
y reclamándole a todo el mundo, porque lo que le habían dado era
papas, ensalada y una suela ancha de zapato, de unas llamadas “Figueres”.
Hasta la fecha nadie sabe quién hizo la “bromita”.

Con respecto al castigo cuando no se presentaba a trabajar por haberse ido
de fiesta el día anterior, dijo que lo ponían a trabajar de seguridad,
puesto que en aquella época a casi nadie le gustaba.

Por otro lado, Guzmán Hidalgo manifestó que en su trabajo ha
hecho miles de amigos. “Imagínense que he atendido muchachos que
ya son abuelos. Considero que de la gente de mayor edad en Pérez Zeledón,
los he atendido casi a todos”, afirmó.

La época como alcohólico

Centenares de historias tiene don Douglas cuando fue alcohólico. Cuenta
que casi siempre después del trabajo en lugar de irse para la casa y
estar con su familia, se iba con sus “amigos” a tomar licor y más
de una vez, amaneció tirado en las calles. Muchas veces lo suspendieron
del trabajo, pero dice que como le gustaba mucho este oficio lo volvían
a llamar, “seguro por lástima”, añade, mientras suelta
una carcajada.

Consultado sobre la motivación para dejar este vicio, nos contó
que su esposa le dijo que ya no soportaba más que siguiera tomando y
que estaba embarazada de su segundo hijo. Esta noticia le sirvió para
reflexionar y fue un retiro espiritual en San José, que lo hizo poner
los pies sobre la tierra. “El retiro tardaba tres días y
una pareja se me hincó para que no me viniera para San Isidro y al fin
me quedé. Todo lo que hablaban me caía a mí, entonces pensé
que le habían contado mi situación al pastor, al final le reclamé
y él me dijo que no sólo había tratado el tema del alcoholismo,
pues era una charla general”, indicó Guzmán Hidalgo.

Después de aquellos tres días, sostiene que le ocurrió
algo muy extraño pues al otro día después de una borrachera,
estando en el baño asegura que sintió como que le dieron una gran
sacudida, se puso a sudar y cuando salió estaba sin el malestar que tenía.
“En ese momento aseguré que no tomaría más licor
y aborrecí el alcohol, claro que he tenido tentaciones, pero espero no
volver más por ese camino. Hice un pacto conmigo, con mi familia y con
Dios, por eso nunca quise asistir a ningún grupo de ayuda, ya que algunas
personas me invitaban a tomar en otros lugares para que no nos observaran”,
dijo enfático.

De los “amigos” de don Douglas, uno falleció, otro tuvo
un accidente y del resto del grupo, no todos tuvieron la suerte de recuperar
a su familia como Guzmán Hidalgo.

Le hubiera gustado ser ingeniero

Consultado si hubiera cambiado su trabajo por otro, indicó que fue
hasta segundo año de colegio y que siempre le llamó la atención
ser ingeniero, pero cuando empezó a trabajar como mesero, se estaba construyendo
la Carretera Interamericana y le daban muy buenas propinas, lo cual influyó
para no continuar los estudios. Este hombre de 57 años antes de
ser mesero, trabajó chapeando y cosechando café; también
tuvo una soda. Sin embargo, reveló que su sueño sería tener
una refresquería o confitería.

Atendiendo de forma amable y con buen humor, así transcurren los días
de don Douglas Guzmán Hidalgo, un mesero muy solicitado desde hace casi
cuatro décadas tanto por los nacionales como por los extranjeros que
visitan el Restaurante Chirripó.


Información tomada de

Redactó: Xinia Zúñiga J.


27 Junio, 2004

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