Un joven pintor inspirado en el surrealismo

Kenneth Muñoz

Carlos Monge
prensa@perezzeledon.net

L
a profunda impresión causada por la obra el célebre Salvador Dalí llevó a un joven estudiante generaleño a dedicarse a la pintura y dar un salto, de una vez, al surrealismo y la abstracción.

En el término de dos años, desde que se inició en la pintura, y con 19 años de edad, Kenneth Muñoz ha desarrollado una creciente obra, parte de la cual estará exhibiendo durante toda la presente semana –desde el cuatro hasta el once de mayo de 2013- en Café Estudio, al costado sur del Complejo Cultural de Pérez Zeledón.

Excentricismo, una forma de llamar la atención del amante del arte.

Excentricismo, una forma de llamar la atención del amante del arte.

Todavía más: ya inscribió una de sus pinturas para participar en una exposición que se realizará próximamente en el Museo de Las Américas, en Miami, y sólo le falta recaudar el dinero que necesita para enviarla.

Porque no sería difícil pedirle a su papá, que es abogado, el dinero que necesita para cubrir los gastos de envío, pero Kenneth se ha propuesto costear las inversiones en el proceso de aprendizaje y especialización con los recursos que obtenga de las ventas de sus pinturas.

En la galería del Café Estudio, Kenneth está presentando veinte pinturas en acrílico, óleo, tizas y plumilla. Pueden en ellas apreciarse animales, bodegones, paisajes, interpretaciones de naturaleza muerta y es ahí donde entra la valoración de los amantes del arte surrealista por contraposición con la pintura cotidiana.

De ahí el valor de Dalí; la habilidad de forjar un estilo personal, reconocible y ecléctico (adaptaba sus pinturas a su forma particular de ver las cosas)y que «vampirizó» innovaciones ajenas. Su objetivo era atraer la atención pública.

No es extraño, entonces, en la pintura de Dalí –así como en la naciente obra de Kenneth- que la gente diga “no entiendo”. Lo más llamativo de su obra es el excentricismo y la rareza.

Una forma particular de ver las cosas.

Una forma particular de ver las cosas.

No es que Kenneth desprecie el realismo; es que su pasión por su pintura surgió de manera repentina y si ha de “regresar” al paisaje y el retrato, deberá profundizar en el dibujo, aprender de anatomía, dominar la perspectiva… Está en el proceso, arengado por su profesora Marta Espinoza, una pintora sancarleña radicada en San Isidro que, además, es representante para Centroamérica del Museo de Las Américas.

Kenneth está a las puertas de obtener el bachillerato, vía Casa de la Juventud, y aspira a seguir estudiando y de proyectarse más allá de las fronteras costarricenses.

Hijo del abogado Kenneth Muñoz, el joven pintor tiene un hermano menor que estudia en el colegio y una hermana graduada en Medicina.

 

En la foto de entrada: Kenneth muestra la pintura que enviará a una exposición en el Museo de las Américas.

 


6 mayo, 2013

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