Un generaleño entre lo mejor de la juventud costarricense

Jorge Oguilve Araya (izquierda) y Juan Ignacio del Valle (derecha), sentados, formaron parte de la tripulación de un avión que hizo un experimento con un componente del motor Vasimr en gravedad cero.

Carlos Monge B.
prensa@perezzeledon.net

Con una calidad humana que seguramente tiene mucho que ver con su personalidad, pero también con la interacción con un maestro que se llama Franklin Chang, Jorge Oguilve Araya acepta “con humildad” un reciente reconocimiento del periódico El Financiero.

Oguilve se hizo de un espacio en EF 40 de menos de 40, una publicación de El Financiero para destacar a los jóvenes visionarios, creativos, emprendedores y responsables que hay en el país. Se les escoge por la nominación que hacen diversas personas y por analistas de la empresa.

“Me tomaron por sorpresa. Siento que en ese reconocimiento yo soy el que da la cara, pero se lo debo al apoyo de la familia, de mucha gente y al trabajo en equipo.

Jorge Oguilve, de San Isidro de El General, es director de operaciones de Ad Astra Rocket Company, la empresa con asiento en Houston, Texas y subsidiaria en Liberia, Guanacaste, donde se trabaja en la experimentación con plasma, un estado de la materia (del que están compuestos el sol y las estrellas) que pronto va a servir para impulsar los motores en viajes interplanetarios.

Con 34 años de edad, Oguilve tiene un currículum impresionante, que se inicia en el Colegio Científico de Pérez Zeledón. Por ahora, basta decir que es director de operaciones de Ad Astra, ingeniero en Baxter Healthcare Corporation  y en Intel y profesor en la Universidad de Costa Rica, con una maestría cum laude del Instituto Tecnológico de Costa Rica y una medalla de plata en baloncesto que ganó en 1999.

Hace poco, el ingeniero Oguilve fue escogido, junto con su compañero Juan Ignacio del Valle, para probar un componente del motor Vasimr, en que Ad Astra está trabajando, en un avión con cero gravedad. “Valle de El General a la vista”, tuitteó  Oguilve desde el firmamento.

Wikipedia explica: “Al llegar a los 6000 metros de altitud, aproximadamente, el avión sostiene (o la inicia, si es el caso) una ascensión en ángulo de 47º, lo que provoca una sensación de sobregravedad en su interior de entre 1,8 y 2 g. Al alcanzar a unos 8000 m se cambia la trayectoria, empieza un descenso de inclinación progresiva durante el que la potencia de los motores baja hasta un mínimo que se usa para contrarrestar la resistencia del aire. La sensación de gravedad baja a valores próximos a cero.

¿Qué se siente, es parecido a la montaña rusa? Oguilve explica que es diferente, que no se siente el vacío en el estómago, sino que se tiene la sensación de que la sangre se redistribuye en el cuerpo, la cabeza se calienta y es como si se estuviera en una piscina en que el agua desaparece de pronto: se puede mover el cuerpo, pero no se dirige hacia ninguna parte. Además, dentro de una cabina acolchada y sin ventanas, se pierde el sentido de la ubicación.

El trabajo que realiza no puede ser menos que riguroso, pero siempre tiene tiempo para los deportes y darle seguimiento, a sus equipos: Liga Deportiva Alajuelense y Pérez Zeledón en el futbol y Babel Pérez Zeledón en el basquetbol.  Twitt: “¡Campbell es un crack! ¿Qué sobre nombre le irán a poner?”.

En lo que Oguilve trabaja no es un motor (enorme, como para cohete, como pudiera pensarse) sino en un componente. El motor se armará a su debido tiempo, cuando estén listos los componentes que preparan allí mismo, en Estados Unidos, o en Costa Rica, Canadá, Inglaterra… varios países.

Lo que se hace en Liberia es experimentar con plasma, un estado de la materia que no se puede guardar en nada, porque no existen materiales que resistan su alta temperatura (de 1.600 grados centígrados). La manera en que lo pueden manejar es mediante una especie de electroimanes que se mantienen a temperaturas muy bajas (de 146 grados bajo cero).

Ya se sabe, entre muchas otras cosas, que el plasma habrá que utilizarlo fuera de la atmósfera, que se podrá utilizar en la estación experimental, que servirá para maniobrar naves en el exterior; que permitirá recoger la basura que hay en el espacio y desarrollar proyectos de explotación minera. Dentro de la atmósfera, para impulsar los cohetes, que necesitan un fuerte impulso y viajan en una sola dirección, se seguirán utilizando los combustibles convencionales.

Esos experimentos que se realizan con el plasma y con los demás componentes del motor Vasimr, deberán seguirse perfeccionando, para dar el siguiente paso: su utilización en la estación experimental, en el 2015. Luego… Chang, Oguilve y los científicos del mundo tratarán de írnoslo explicando.

Y esto no tiene nada de raro ni es ciencia ficción. La tentación de no creer es parecida a la que tenían nuestros abuelos cuando aparecieron los primeros televisores o cuando se comenzó a desarrollar la industria de la aviación. Lo dice Oguilve; así es.


29 Noviembre, 2012

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