Un convidado de lujo en la Carrera al Chirripó

Wagner Rojas

Carlos Monge
prensa@perezzeledon.net

L
a Vigésimo Quinta Carrera al Cerro Chirripó tuvo un convidado de lujo, alguien con el que todas y todos, grandes y pequeños, querían tomarse una fotografía: Wagner Rojas, el montañista escazuceño que el año anterior ascendió al monte Everest, el más alto de la Tierra.

¿Qué preguntarle a semejante celebridad, sin caer en la simplicidad? “¿Ha subido al Chirripó?” Sí; más de 70 veces…

En otros términos, si la presencia de Wagner Rojas en San Gerardo de Rivas, la pequeña comunidad rural donde se celebra la competencia, fue un acontecimiento para los visitantes, no era extraña para los lugareños.

Esa estrecha relación del escalador con la comunidad de San Gerardo viene por su relación con el empresario josefino Juan Carlos Crespo quien, a la postre, es uno de esos benefactores que han inspirado –una a una- las carreras al Chirripó, desde el propio inicio del evento, en 1989. Juan Carlos es patrocinador de Wagner.

Luego, una amistad triangular: Juan Carlos es amigo del Gustavo Arias, oriundo de San Gerardo y uno de los bastiones de la Carrera al Chirripó. En casa de Juan Carlos, Gustavo conoció a Wagner y ahora llegan juntos a San Gerardo, en el aniversario en que, el 23 de febrero de 2012, el montañista agitó la bandera de Costa Rica en el techo del mundo.

No hubo medio informativo local o nacional presente en el evento, en que no se entrevistara a Wagner Rojas. “Campeón: ¿Me regala un minuto?”.  “Con mucho gusto”. “¿Ha subido al cerro (señalando con el dedo pulgar hacia atrás)…? “Más de setenta veces…”. Sin protocolo; sin conferencia de prensa; a todo el que fuera llegando.

Fue un jueves, a las seis de la tarde (hora de Costa Rica) cuando Wagner Rojas hizo historia al convertirse en el primer costarricense que alcanzó los 8848 metros del monte Everest. Llegó a la cima a las 6:52 de la noche, hora de Costa Rica. Dijo en Facebook: “estoy muy cansado, pero sobre todo feliz”. Formó parte del equipo Jagged Globe y su travesía por el Nepal duró dos meses.

El Everest no es lindo como el Chirripó. Es gigantesco, imponente y agreste; cuando arrecia el mal tiempo, es brutal y su puede, te ahoga, por falta de oxígeno. Escalarlo es la lucha entre un gigante infinitamente grande y un ser humano infinitamente pequeño; aparte del propio esfuerzo de escalar la montaña, hay que atacarla cuando dormita; arremeter contra sus picachos, cuando se descuida.  El privilegio de vencerlo está limitado a unos poquísimos alpinistas muy entrenados.

Si se dimensiona el logro de Wagner Rojas, su amistad con San Gerardo y su presencia en el evento es otro logro del trascendental acontecimiento que se llama Carrera Ecológica, Cultural e Internacional Campo Traviesa al Chirripó.


25 febrero, 2013

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