Travesía de ensueño a la Finca Pasiflora

Imagen: Travesía de ensueño a la Finca Pasiflora

A tan solo 40 minutos de San Isidro de El General, en la comunidad de Longo Mai, se encuentra el confort que requiere el alma

Juan Diego Jara A.
prensa@perezzeledon.net


La cabaña de la familia More

Había un camino de piedra inmerso entre el bosque. A gran velocidad nuestro vehículo irrumpía en linderos desconocidos. Seguimos directo, mientras veíamos las casitas de zócalo y la gente en los corredores. Caía la tarde y la tierra estaba mojada.

De un pronto a otro nos desviamos a la derecha, disminuimos la velocidad y nos adentramos en una escurridiza callecilla de barro, incrustada en una densa espesura y a las márgenes del río Sonador.El sonido de la naturaleza atiborraba nuestros sentidos y la humedad del entorno refrescaba nuestras palpitaciones como masajes en el aire. Hasta que llegamos a ese maravilloso destino, recóndito entre el bosque y el río. Y  atravesamos la empalizada entre cacaotales y el néctar de las flores y vimos animales silvestres y, al fondo, una empotrada cabaña de cuento de hadas.


Wade More, propietario de la Finca Pasiflora

Arribo. Estábamos en la Finca Pasiflora de Wade More, en la comunidad de Longo Mai, ubicada en los límites entre Pérez Zeledón y Buenos Aires. Estábamos en un paraíso terrenal, propicio para perderse del mundo exterior…. para encontrarse a sí mismo.

Nos bajamos del vehículo y Wade nos recibió en el pórtico de la rústica vivienda, junto con su esposa Yamileth y nos invitaron a conocer su finca diversificada de 26 hectáreas. Fue en ese preciso momento cuando divisamos a jóvenes extranjeros que cumplían su voluntariado en Longo Mai.

Ellos se hallaban dispersos, unos jugando frisby en la explanada; otros trabajando en la huerta orgánica y otros meditando en las cabañas adyacentes, en definitiva, en el ambiente se respiraba paz.

Wade nos llevó a conocer la huerta orgánica rebosante de lechuga, tomate y repollo. En el recorrido vimos gallinas, patos, chompipes, gansos, cuilos y codornices.


Exuberantes senderos

Una de las cosas que nos llamó poderosamente la atención fue la turbina eléctrica, que funciona gracias al agua del río Sonador y que tiene 30 años de instalada. Wade y su familia la utilizan para las labores del hogar y hasta para abastecer las tilapias.

La familia More es autosuficiente y con gran esmero comercializa cacao, banano, piña seca, entre otros productos. Además, reciben turistas.

Despedida. Y como la noche nos atrapó sin previo aviso, tuvimos que regresar a la cabaña, donde Yamileth nos recibió con pan de frutas y cafecito recién chorreado. Ella hace su repostería con huevos de pato.

Nos sentíamos tan a gusto en ese místico lugar, pero nos llegó la hora de partir. Nos despedimos de la familia More, los grillos cantaban en coro y el manto negro de la noche nos envolvió. En el vehículo estábamos seguros que algún día ahí regresaríamos.

Los interesados en conocer la Finca Pasiflora, pueden contactar a la familia More a la dirección electrónica finca_pasiflora.org o al número telefónico 8811-9855.


Jóvenes voluntarios de distintos países se hospedan en la finca

Variedad de animales silvestres habitan en el lugar

Huerta orgánica


15 Abril, 2009

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